El torero estuvo a punto de perder el ojo derecho
El gran protagonista de la tarde, Domingo Valderrama, pudo serlo en aspecto negativo, ya que al dar un pase por bajo a su primer toro, éste se revolvió y le golpeó con una banderilla en el ojo derecho, que estuvo a punto de perder por este percance, y en el que quedó ya casi sin visión. Tras matarlo, Valderrama pasó a la enfermería, donde fue atendido de contusión corneal, de pronóstico reservado, y se le recomendó que lo antes posible fuese a un especialista.En la enfermería, el torero se negó en redondo a que el doctor García Padrós le mirase la pierna derecha, donde llevaba un puntazo y la taleguilla destrozada, producto de la voltereta que le propinó también el toro de la confirmación: "Es que corro el riesgo de que me meta el bisturí y no pueda salir a matar el sexto".
Terminado el festejo, y pese a los dolores que sufría en ojo y pierna, bromeaba: "La verdad es que casi me dejo el ojo en el ruedo, pero hay que sacar consecuencias positivas de todo: después del golpe veía a los toros más chiquititos. Menuda ventaja, ¿no?". El torero tiene previsto ir hoy a una clínica para tratarse de estos dos percances.
Ya en un tono de seriedad, Valderrama se mostraba muy satisfecho de su actuación, "porque demostré que hasta a los miuras soy capaz de sacarles algún pase con arte, como corresponde a mi condición de torero pinturero y sevillano". Y concluía: "Mi primer objetivo, darme a conocer en las plazas importantes, se va cumpliendo. Ya llegará el segundo, que me anuncien con toros más fáciles para torearles a gusto. Pero de momento no me quejo".
El que sí se quejaba era Fundi, enfadado con sus dos toros, "que eran peligrosísimos e imposibles", y con gran parte del público, "que no supo o, lo que es peor, no quiso verlos así".


























































