Memoria e imaginación

El sexo está de moda y, si es con ciertas dosis de violencia y oscuridad, mejor; a veces se usa de él gratuitamente, pero entonces resulta bien dosificado, cumple una función dramatúrgica y hasta coreográfica. Lo que gusta y hace furor hoy no es precisamente la pastoral de Longo: caña y mucha caña necesita el público para entrar en ciertos argumentos. La pieza de Carmen Werner recuerda en la distancia una obrita de Unamuno: El otro, y a través de un único personaje de carne y hueso (muy bien llevado por Rodrigo Jaén) se pinta un fresco de sorda ensoñacion, de pesadilla, donde no falta la intriga y la abulia de una larga escena social. Jóvenes ejecutivos que se sienten poderosos, de pronto ven cómo se rompe una armnonía que no es tan real y sólida como se creían- Quizá el nudo, la trama, no existió mas que en la imaginación. de ese personaje tangente que rompe sus cartas, una especie de mirón que consigue transmitir fragilidad, duda y hasta ternura.Hay en la coreografía enormes dosis de juego, buenos movimientos de grupo y una plantilla mayoritariamente joven, donde destacan los canarios Sonia Rodríguez y Jesús de Vega; este último poseedor de un movimiento natural que llegará donde él quiera. La banda sonora, irregular, no siempre ayuda a la coreógrafa.
Provisional Danza
Dos días para cinco. Coreografía: Carmen Werner. Música: Jorge Ramírez y Enrique Eizaguirre. Madrid en Danza. Teatro Pradillo. Madrid, 22 de mayo.


























































