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La policía golpeó a los manifestantes fuera del recinto

Dos personas resultaron heridas anoche, y tres detenidas, durante los enfrentamientos de la policía con trabajadores de empresas andaluzas en crisis que se manifestaban frente a la entrada principal del Pabellón de los Deportes de Sevilla, donde se abría la campaña electoral socialista. Los incidentes más graves se produjeron sobre las 21.30 horas cuando, antes de que comenzara el acto electoral, la policía cargó contra empleados de Santa Bárbara.En ese momento, un millar de trabajadores de Suzuki-Santana, Gillette, la mencionada Santa Bárbara, Ufasa, y afectados de la cooperativa de viviendas PSV y desalojados de un barrio sevillano se encontraban concentrados frente a un lateral del recinto. Unos petardos, el lanzamiento de algunos objetos y el intento de un grupo de romper el extraordinario cordón policial desencadenaron la carga.

La policía disparó seis veces al aire y golpeó violentamente a los manifestantes con porras y escudos. Dos personas, que fueron detenidas, sufrieron heridas en la cabeza y en la mano. Fuentes sindicales elevaron la cifra a cuatro.

Una vez comenzado el acto y neutralizados los manifestantes tras una pared de agentes y vehículos policiales, no volvieron a registrarse incidentes de importancia, salvo enfrentamientos verbales entre militantes del PSOE y empleados de las empresas afectadas.

Durante el mitin, los distintos grupos de trabajadores corearon consignas contra el PSOE. Un representante de Santana, en la puerta de entrada al pabellón, intentaba que un asistente llevara una insignia de la factoría a Felipe González para que se la pusiera durante el discurso. Sólo unas 20 personas pudieron mantenerse cerca de la valla de protección exterior del recinto deportivo.

La presencia policial se intensificó cuando acabó el acto, al reforzarse el despliegue que mantenía a la mayoría de trabajadores contra la pared de los edificios colindantes. Los agentes formaron un pasillo de unos 30 metros para permitir salir a los asistentes al acto.

Sin embargo, un grupo de manifestantes se desplazó y formó otro pasillo, desde donde cruzaron insultos con los asistentes al acto que, en pocas ocasiones,. derivaron en pequeñas agresiones, neutralizadas por los propios acompañantes de los implicados y sin que en ningún momento volvieran a intervenir los agentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de mayo de 1994