Los serbios concentran tropas y pertrechos para lanzar un ataque en el norte de Bosnia

ENVIADO ESPECIAL El grupo de contacto, encabezado por el enviado especial del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, el diplomático Charles Redman, se entrevistó ayer en Pale con Radovan Karadzic y en Sarajevo con el presidente bosnio, Alia Izetbegovic. Pero los milicianos serbios parecen más preocupados por acumular tropas y material cerca de la localidad de Brcko, en el norte de Bosnia, por donde discurre el denominado corredor de Posavina, que une los territorios bajo su control en la zona oriental de Bosnia con la Krajina arrebatada a Croacia.

El objetivo del grupo de contacto es iniciar algún tipo de negocación que impida el estallido de otro Gorazde. "Hemos presentado nuestras ideas a las dos partes y escuchado su reacción; en el curso de la próxima semana estaremos en condiciones de hablar de alternativas o variaciones", aseguró.Para Redman lo esencial es que "todos tomen muy en serio a este grupo de trabajo -, cuyo plan tiene tres elementos básicos: puesta en. práctica de la totalidad de los acuerdos sobre Gorazde; inicio de conversaciones para un cese de hostilidades general y, tercero, y más importante, la puesta en práctica de ese alto el fuego.

"En este momento, el único punto en común entre las dos partes es nuestro plan", reconoció Redman, para el que aún es muy pronto para sacar conclusiones.

Mientras los nuevos mediadores internacionales abren una difícil misión, existen informaciones de una creciente concentración de tropas y material de guerra en torno a la disputada localidad de Brcko, en el eje del corredor de Posavina. Esta zona es estratégica para los serbios bosnios, pues une los territorios capturados en el oeste con los del este. En Brcko el corredor es tan estrecho que se le llama el sendero de la bicicleta. La propia Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (Unprofor) reconoce que éste es el punto de Bosnia que corre mayor riesgo de seguir la dramática suerte de Gorazde.

'Casco azul' muerto

Ayer fue un día desgraciado para la Unprofor, un casco azul británico murió cuando el vehículo en el que viajaba en una rutinaria misión de patrulla pisó una mina cerca de la localidad de Gorni Vakuf, en Bosnia central. Otros dos soldados británicos resultaron heridos, así como dos ciudadanos bosnios que les acompañaban como guías.

Estabilizada ya la situación militar en el enclave, Unprofor ha enviado refuerzos con el fin de reparar las infraestructuras dañadas, sobre todo las del agua, y limpiar la zona, teóricamente desmilitarizada en tres kilómetros, de posibles minas.

Unprofor reconoce por otra parte la existencia de al menos diez armas pesadas serbias dentro de la zona de exclusión alrededor de la capital bosnia. Los observadores no pueden desplazarse libremente en ese área de Sarajevo sin el permiso de los serbios bosnios. Esta situación, que representa una violación del ultimátum de febrero, no sucede en Gorazde, según la ONU. Allí, los 17 observadores militares encargados de comprobar que no queda arma pesada alguna en 20 kilómetros a la redonda pueden presentarse en los puntos sospechosos sin aviso previo. Esto no sucede en Sarajevo.

"El reto inmediato y a largo plazo va a ser alimentar a Gorazde", advirtió Brian Grist, de Unicef, quien ha estado estos últimos cinco días dentro del enclave. "El lugar es básicamente un gueto superpoblado en el que va a haber problemas sanitarios antes del verano. Es un lugar muy estrecho encajonado en un valle. Va a ser un problema para la ONU durante mucho tiempo. De eso estoy seguro". Grist cree que, pese a la demora, la gente de Gorazde ha recibido con alegría la llegada de los cascos azules. "Estaban convencidos de que el enclave entero iba a caer en manos serbias, la presencia de la ONU es una garantía de que eso ya no va a suceder".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de abril de 1994.

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