El Gobierno bosnio acusa a Akashi de hacer el juego a los agresores

El Gobierno bosnio no oculta su irritación hacia Yasushi Akashi, el enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas en la antigua Yugoslavia, al que acusó ayer nuevamente de entrar en el juego de los serbios permitiéndoles conservar las conquistas en Gorazde. Este enclave de Bosnia oriental se enfrenta al modelo Srebrenica, que más que una zona protegida es en realidad una reserva, un gueto musulmán rodeado por un mar de serbios.La situación que se vive ahora en Gorazde es muy similar a la que se vivió en Sarajevo durante el ultimátum del 21 de febrero. En aquella ocasión, las Fuerzas de Protección de la ONU (Unprofor) se adelantaron de forma muy intencionada al verdadero éxito. del ultimátum para desactivar la amenaza de la OTAN.

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Lo que no se entiende muy bien es el motivo de esta actitud claramente obstruccionista. Salvo para evitar que la venganza de los serbios caiga sobre los cascos azules y no sobre los aviones de la Alianza. Hace unos días, el secretario general de las Naciones Unidas, Butros Butros-Gali, escribió una carta pidiendo a la OTAN una actitud más decidida para frenar el asedio de Gorazde. Y cuando la Alianza la adopta, sus hombres sobre el terreno hacen todo lo posible para impedir la ejecución de la amenaza, aunque los serbios bosnios no hayan cumplido con lo exigido por toda la comunidad internacional.

Fuentes de las organizaciones humanitarias que trabajan sobre el terreno, dentro del enclave de Gorazde, aseguran que aún prosigue el fuego de franco tirado res. Los cuales, evidentemente, no están fuera del radio de los tres kilómetros impuestos por la OTAN. La fábrica de armas de Pobjeda, sufrió ayer mismo, expirado ya el plazo del ultimátum, un nuevo ataque de la infantería serbia, que al parecer ya controla la mitad de las instalaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de abril de 1994.

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