La ONU establece un puente aéreo para evacuar a los heridos graves desde Gorazde a Sarajevo

Los serbios han utilizado en Gorazde la misma táctica que emplearon en Sarajevo en febrero pasado. Como entonces, sus tropas esperaron hasta el último momento para cumplir el ultimátum de la OTAN y esquivar el bombardeo aéreo que se les venía encima. A media tarde de ayer, varias horas después del plazo fijado por la Alianza Atlántica -las dos de la madrugada- el general MichaelRose, jefe de los cascos azules, anunció que el armamento pesado serbio se hallaba fuera de la zona de exclusión de tres kilómetros. La ONU montó un puente aéreo con Sarajevo para evacuar a los heridos de Gorazde.

Más información

El estadio de Kosevo, escenario de pasadas pompas olímpicas, se transformó ayer en un gran vestíbulo de urgencias. Los helicópteros Sea King y Puma traían a los primeros 80 heridos de Goazde. Una larga procesión de camillas verde oliva arrastradas por cascos azules franceses y ucranios se puso en marcha. Iban todas cargadas de jóvenes de tez blanca, casi de cera misal, unidos al suero igual que a un hilo de vida. De mutilados con la sangre a flor de piel. De moribundos con el alma en pena. De niños desvalidos que iban inconscientes, como dormidos en una pesadilla, del infierno a lo desconocido. En el tartán, grupos de médicos y enfermeras de Sarajevo les atendían con mimo debajo de una gran carpa militar, determinando el tipo de sus heridas y gravedad y ordenando su traslado a este o aquel hospital. La primera fase de la evacuación de heridos de Gorazde durará al menos cuatro días, y en ellos el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) espera arrancar del enclave a los 400 casos más graves.Sudo Forto tiene el labio hinchado, abierto, casi gangrenoso. Y heridas por todo el cuerpo. Habla despacio, para no hacerse daño. Resultó alcanzado el viernes, cuando un proyectil lanzado por un carro de combate serbio entró como una exhalación de muerte en el edificio en el que vivía en Gorazde. "En la casa murieron 11 personas, tres de ellos niños", desgrana lastimosamente. "No hay alto el fuego... esta mañana nos disparaban los francotiradores y han caído granadas antes de la llegada de los helicópteros". En la muñeca de Mensud cuelga una etiqueta. Está escrito el número 003. A Mensud le falta el ojo izquierdo, cuya cavidad esconde detrás de un esparadrapo andrajoso y la punta de dos dedos de la mano derecha, con los que sostiene un cigarro. Asegura que los soldados serbios siguen allí, que "no se han retirado". Habla muy deprisa, como si tuviera demasiado que contar. "Han atacado la fábrica otra vez. Hay francotiradores. La gente no sale a la calle, pues tiene miedo. La calle es muy peligrosa en Gorazde".

Las últimas estimaciones reconocen que 650 personas han perdido la vida y otras 1.900 han resultado heridas en todo el enclave desde el inicio de la ofensiva serbia, el 29 de marzo.

Pese a que el texto del ultimátum exige la total libertad de movimientos a la ONU en Bosnia, y sobre todo a su personal médico, los serbios obtuvieron una nueva victoria política al imponer ayer el control de los helicópteros, que se ven obligados a volar a Sokolac, localidad del enclave que se halla en manos serbias, para que sea comprobada la identidad de la tripulación. Es la forma de indicar quién es el que manda en el enclave protegido por la ONU.

Aldeas quemadas

El jefe de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (Unprofor) en Bosnia, el general Michael Rose, dijo que los serbios no tenían nada que temer si prosiguen con la retirada. El enviado especial del secretario general de la ONU, Yasushi Akashi, afirmó, por su parte, que la retirada se está produciendo "paso a paso", y mostró su preocupación de que en ella los serbios estén quemando aldeas enteras. En ambas declaraciones se reconoce que las tropas de Radovan Karadzic, casi 24 horas después de que expirara el ultimátum, no han cumplido con todas sus exigencias.

La segunda y última parte del convoy, que completa a los 100 soldados ucranios, partió ayer de Sarajevo en dirección a Gorazde tras. sortear gravísimos problemas para su composición, que demuestran la existencia de diferencias entre los países que contribuyen con tropas a la misión de Unprofor en Bosnia.

Rose echó mano de los soldados rusos de Dobrinja, que, junto a los egipcios, británicos y ucranios, se desplegarán en un radio de tres kilómetros para vigilar la segunda retirada serbia, el miércoles. En esa fecha, según el ultimátum, todo su armamento pesado debe estar a 20 kilómetros del centro de Gorazde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de abril de 1994.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50