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Duras críticas de todos los partidos a Price Waterhouse por no descubrir el 'agujero' de Banesto

Todos los grupos parlamentarios criticaron ayer duramente a la firma auditora Price Waterhouse por "no detectar en su informe sobre 1992 el agujero de Banesto", que un año después fue cifrado en 605.000 millones por parte del Banco de España. Durante su comparecencia en la comisión parlamentaria sobre Banesto, Antonio Tejerina, socio director de Price, se defendió diciendo que en el "informe de 1992 se contenían advertencias" que se ajustaron a la normativa. Añadió que poco antes se acordó un plan de saneamiento entre el Banco de España y Banesto.

Antonio Tejerina comenzó su intervención diciendo que ellos sólo auditaban a Banesto como banco, y que "dependían de otras firmas que auditaban otras partes de un complejo y complicado grupo industrial y bancario". También recordó que tuvo "dificultades" para conseguir los datos de Banesto aunque no lo calificó de "obstrucción". Asimismo, recalcó que la función del auditor es dar fe de si unos datos reflejan la realidad de una entidad y que "los datos los aporta esa entidad". Jon Zabalía, del PNV; Jaime del Burgo, del PP; Enrique Sánchez, de CiU; Ramón España, de IU-IC, y Pérez Segura del PSOE, fueron implacables con sus argumentos. Todos coincidían en una pregunta: ¿Cómo puede ser que en un año se haya producido un agujero de 605.000 millones y que, un año antes, una firma como Price haya firmado las cuentas de Banesto? "Ahora resulta que nadie tiene culpa de nada. El ciudadano medio no entiende nada", dijo Jaime del Burgo.

Ramón Espasa, fue más allá: %Por qué no se querellaron contra Banesto por engañar a Price que puede sufrir un quebranto en su imagen?". Todos argumentaban que la confianza en las firmas auditoras queda en entredicho por el caso Banesto. Jon Zabalía, en una intervención muy preparada, fue tajante: "La auditoría de Price no reflejó la realidad de Banesto". Todos coincidieron en que el informe de Price "enmascaró la realidad del banco al no avisar de los riesgos que ya tenía la entidad".

Tejerina, que no fue especialmente duro con los anteriores gestores de Banesto, aseguró de nuevo que a Price "la crisis de Banesto no les cogió de sorpresa porque había claras advertencias en el informe de 1992, aunque el lenguaje técnico de las auditorías no permitiese ser más explícito". También contestó ante la insistencia de la rapidez del estallido de la crisis que "el negocio de la banca tiene una velocidad de deterioro muy rápido como se ha demostrado en crisis bancarias de otros países. Por ello la morosidad, la cartera de valores elevaron el déficit patrimonial con una gran rapidez". En la misma comparecencia, los sindicatos explicaron sus inquietudes ante el futuro de la entidad. María Jesús Paredes, secretaria general de banca de CC OO, reconoció que hay que asumir algunos recortes en la plantilla por parte de los nuevos dueños, aunque recalcó que se ha firmado un protocolo de empleo que asegura que se harán por "procedimientos negociados y no traumáticos". A su juicio, Argentaria debe concurrir a la subasta del banco y además añadió que puede ser la entidad más complementaria con Banesto y mantener más empleo.

El secretario general de banca de UGT, Jorge Díez, dijo que lo mejor era que la marca de Banesto se mantuviera y añadió que sería más viable que lo comprase Argentaria o el Santander, porque "el BBV aún no ha consolidado su anterior fusión". El independiente Santiago Barriocanal abundó en las tesis de sus antecesores en el turno de palabra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 1994

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