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Solchaga descarta de momento su dimisión

Felipe González presionó para que Mariano Rubio aclare hoy mismo sus responsabilidades

El presidente del Grupo Parlamentario socialista, Carlos Solchaga, no dimitirá, de momento. Así lo manifestó ayer en una entrevista en TVE después de una jornada repleta de rumores sobre su posible marcha por responsabilidad política en el escándalo de Mariano Rubio. Solchaga negó también que pudiera derivarse alguna responsabilidad política del caso, porque las presuntas irregularidades del ex gobernador del Banco de España se habían producido al margen del ejercicio de su cargo. Sólo admitió la posibilidad de dimisión en el supuesto de que su continuidad en el cargo "produjera más daños que beneficios" a su partido. Tras esta decisión del ex ministro de Economía está la del jefe del Gobierno, Felipe González, que quiere esperar al desenlace del caso.

González ha apostado por un intensa investigación y una urgente aclaración del caso. Como primera medida ha forzado el adelantamiento de la comparecencia del ex gobernador del Banco de España ante el Congreso a hoy mismo para dejar patente su voluntad de resolverlo y afrontar a fondo los escándalos que amenazan a su Gobierno y al sistema democrático.Amarrada la continuidad de Solchaga, el presidente del Gobierno aprovechará el debate sobre el estado de la nación para arremeter contra la corrupción política y anunciar nuevas medidas que garanticen el funcionamiento de las instituciones democráticas frente a los corruptos. González ha rectificado, al menos, dos borradores de su discurso para poner mayor énfasis en la lucha contra la corrupción y en las medidas para afrontarlas. "Más que de medidas nuevas, se trata de aprovechar los mecanismos de control existentes, algo que se hace insuficientemente", manifestaron ayer fuentes de Presidencia del Gobierno.

González es consciente de lo que se juega por ser el gobernador del Banco de España una figura fundamental en la política del país y cuyo nombramiento depende directamente de él, subrayan en el entorno presidencial. Pero desde la Presidencia del Gobierno en ningún caso se contempla la dimisión de González, en contraste con algunos rumores extendidos ayer.

Garzón: "Caiga quien caiga"

Una de las reacciones más duras vino de las propias filas socialistas. El diputado y magistrado en exedencia Baltasar Garzón declaró anoche en Antena 3 TV que contra la corrupción "se puede hacer más y los poderes públicos deben hacer más. Ha pasado el tiempo de las palabras. Hacen falta hechos". Incluso exigió que se tomen medidas "caiga quien caiga" y agregó: "Un solo caso de corrupción puede ser suficiente para que caiga un Gobierno. Debe instaurarse la cultura de la dimisión en España".

Pero la figura política que ahora está en la picota es la del presidente del Grupo Parlamentario Socialista, Carlos Solchaga, que fue ministro de Economía y Hacienda en la etapa en que Mariano Rubio estuvo al frente del Banco de España. La responsabilidad política de Solchaga ante este caso, sometida a debate estos días dentro del propio partido socialista, procede del aval político que el ex ministro de Hacienda dio a Mariano Rubio cuando hace dos años estalló el caso Ibercorp (escándalo financiero surgido a raíz de la ocultación de inversiones de altos cargos con utilización de información privilegiada). Solchaga no sólo puso "la mano en el fuego" por la inocencia de Rubio, sino que lo avaló ante Felipe González y éste defendió su inocencia públicamente.

Sin embargo, Solchaga ha decidido no dimitir, con el respaldo del Gobierno y la mayoría de los dirigentes de su partido, después de haber mantenido algunas dudas sobre el alcance de su responsabilidad política y haberlo sometido a debate interno. Lo hizo el lunes, en la reunión de la directiva del grupo parlamentario y el martes, en el pleno del grupo, consiguiendo un respaldo mayoritario a su continuidad. La razón de fondo de su decisión la explicó ayer ante las cámaras de TVE: las posibles irregularidades de Mariano Rubio no se produjeron en el ejercicio de su actividad pública sino en la privada. "Eso es algo que yo no podía conocer", indicó.

Las declaraciones del vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, realizadas en la noche del miércoles, en las que reconoció que Solchaga había meditado la posibilidad de dimitir, armaron ayer por la mañana un gran revuelo entre los diputados socialistas al remover una herida abierta. Numerosos diputados expresaron su malestar por estas declaraciones, por considerarlas inoportunas. Se armó tanto revuelo que la secretaría del Portavoz del Gobierno tuvo que hacer pública una nota matizando las declaraciones de Serra. Según el comunicado, el vicepresidente del Gobierno está en contra de la dimisión de Solchaga, y, además, utilizó los mismos argumentos que el ex ministro de Economía ofreció ante TVE, por la noche, para no dimitir.

Solchaga sólo dejó abierta ayer la puerta a la dimisión en el caso de que su continuidad en el cargo produjera "más daños que beneficios" en el partido. Esto es, que su imagen provocara tal rechazo social que hiciera imposible el ejercicio del cargo si se confirmara la culpabilidad de Mariano Rubio.

Solchaga admitió que había hablado con Felipe González de manera amplia sobre el caso Mariano Rubio y que el presidente del Gobierno se encontraba "defraudado" por el silencio, primero, y por la insuficiencia de las explicaciones posteriores del ex gobernador del Banco de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 1994