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Espectacular triunfo de la izquierda que denuncia la corrupción en Argentina

Las elecciones constituyentes del domingo en Argentina confirmaron el hundimiento de la Unión Cívica Radical (UCR) del expresidente Raúl Alfonsín; la pérdida de votos del peronismo, aunque se impuso por cuarta vez consecutiva con la mayoría de votos; y el vertiginoso ascenso del izquierdista Frente Grande una agrupación que venció en la capital federal con la bandera de la denuncia de la corrupción y de la impunidad en el comportamiento de la administración de Carlos Menem así como del entreguismo cuando Alfonsín decidió suscribir con el presidente el Pacto de Olivos.

"No esperaba esto", reconoció ayer Memem al referirse a la derrota encajada por el radicalismo durante los comicios que han decidido los nombres de los 350 miembros la Convención Nacional Constituyente, organismo que deberá reformar la Constitución de 1853, en los términos establecidos por el pacto firmado el pasado 17 de noviembre. El radicalismo obtuvo los peores resultados desde 1983: baja del 30% en ese año al 20%.

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El presidente argentino, visiblemente contrariado también por la inesperada caída de su partido en la capital federal, una plaza de importante significado político, dijo que la UCR podría recuperarse cuando "sus dirigentes solventen las diferencias". Alfonsín, de quien todavía no se ha escuchado un reconocimiento de culpa y capea como puede las peticiones que reclaman su alejamiento, apuntó la posibilidad de una futura alianza "con fuerzas progresistas" en clara referencia al Frente Grande.

Sin mayoría absoluta

El escrutinio de los votos conseguidos por las cuatro principales fuerzas, todavía no definitivo, arroja estos resultados: Partido Justicialista, en el Gobierno, 37,60% de los sufragios y 138 diputados. No consigue mayoría absoluta. La Unión Cívica Radical, 20% y 75 diputados; Frente Grande, 12% y 32 diputados y MODIN (Movimiento para la Dignidad y la Democracia) del ex-militar golpista Aldo Rico, 8,8% y 18 diputados, que cede el tercer puesto en la clasificación. Menem, quien reconoció errores en el planteamiento electoral del justicialismo, se resistió a aceptar que los recientes escándalos por corrupción oficial y el mantenimiento en las listas de uno de los principales implicados hayan decidido la derrota en la capital y el ascenso del Frente Grande en otras partes del país. "Si venía Matilde, la mataban", advertían dirigentes del justicialismo al comentar la ausencia de Matilde Menéndez, responsable del PAMI, organismo que ofrece asistencia a jubilados y pensionistas e involucrado en un escándalo por soborno, de la comparecencia pública de Menem y los principales candidatos.

La reforma constitucional deberá abordarse en el plazo de 60 días y los diputados suprimirán el artículo que de momento impide la reelección del presidente. Menem podrá presentar de nuevo su candidatura en las elecciones de 1995 y gobernar por un período de cuatro años más si resulta elegido. El Ejecutivo será sometido a mayores controles y quedarán reforzados los poderes legislativo y judicial. Los analistas pronostican serias dificultades y resistencias para llevar a cabo unos cambios constitucionales que atenúan las prerrogativas de un presidencialismo que ahora linda con el caudillaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de abril de 1994

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