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La salida de Reda Malek del Gobierno argelino favorece el diálogo con el FIS

Mokdad Sifi, de 54 años de edad, un tecnócrata y ex ministro de Obras Públicas, fue nombrado ayer nuevo jefe del Gobierno en Argelia en sustitución de Reda Malek, quien pocas horas antes había presentado su dimisión y la de todo su Gabinete al jefe del Estado, general Liamin Zerual. La dimisión de Reda Malek no ha sorprendido, ya que se esperaba su destitución una vez cumplida la delicada misión de negociar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), primer paso para sacar al país de la crisis. Su salida del Gobierno favorecerá el diálogo con los integristas del Frente Islámico de Salvación (FIS).

Con la dimisión de Reda Malek desaparece además el último vestigio del antiguo equipo político, cohesionado en torno al Alto Comité de Estado, presidido primero por Mohamed Budiaf y después por Ali Kafi, y que ha estado gobernando el país desde hace más de dos años, tras la interrupción del proceso legislativo. Este antiguo equipo se caracterizó por la política de represión a ultranza contra los integristas y por su negativa a negociar con los dirigentes del FIS. Reda Malek, a pesar de formar parte de este equipo, se mantuvo al frente del Gobierno a petición del propio general Liamin Zerual, una vez tomó posesión de la Jefatura del Estado el pasado mes de enero. Zerual ha utilizado a Reda Malek como "un fusible", 'otorgándole una delicada y complicada misión: la de negociar un principio de acuerdo con el FMI, consciente de que ello podía provocarle su agonía política y las iras de un buen sector de la sociedad argelina. Los acuerdos de principio de Argelia con el Fondo culminaron el domingo, cuando entró en vigor la devaluación de más de un 40% del dinar, lo que ha permitido la llegada de dinero fresco.

Economía de libre mercado

La primera remesa son cerca de 1.000 millones de dólares, otorgada por el propio FMI, a la que seguirán otra serie de créditos, incluidos los europeos. Con esta inyección económica, Argelia puede seguir importando productos de primera necesidad, hacer frente a los pagos de la deuda internacional y reactivar su industria. Pero, sobre todo, Argelia cierra con este acuerdo más de tres décadas de economía dirigida, se adentra en el libre mercado y abre sus puertas a las inversiones internacionales en el caso de que logre pacificar el país. En la cuneta queda una pieza sacrificada; Reda Malek, un histórico del Frente de Liberación Nacional (FLN), el negociador de los acuerdos de Evián, pero a la vez el "amigo de los americanos". El nuevo jefe de Gobierno, Mokdad Sifi, de 54 años, es un físico, nacido en el este del país en Tebesa, que ha venido ocupando diversos cargos en la Administración argelina y que se convirtió en junio de 1991, en jefe del gabinete del entonces primer ministro Sid Ahmed Gozali. Con posterioridad fue nombrado ministro de Obras Públicas en el Gabinete de Belaid Abdesalam y confirmado en este puesto por Reda Malek.

Este tecnócrata ordenado y disciplinado será encargado de formar un nuevo Gobierno y de configurar un Ejecutivo de transición, que permita al país proseguir en la liberalización económica, representada por los acuerdos con el FMI. Al mismo tiempo el nuevo primer ministro no deberá interferir en las grandes líneas políticas de diálogo del general Liamin Zerual, quien trata de abrir una vía de consenso y acuerdo con el FIS. La labor de Liamin Zerual, en favor del diálogo, se había visto entorpecida en las últimas semanas por los sectores radicales ultras, que han venido negándose a todo diálogo con los integristas.

Para algunos observadores políticos el papel jugado por Reda Malek y su ministro del Interior, Salim Saadi, ha venido siendo como mínimo ambiguo y contradictorio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de abril de 1994

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