GUERRA EN LOS BALCANES

Los serbios denuncian la "agresión" occidental

MIRJANA TOMIC / AGENCIAS"Las tropas serbias no han entrado ni bombardeado Gorazde", aseguró el vicecomandante del Ejército serbio de Bosnia, Milan Gvero, pocas horas antes de que dos aviones de la OTAN bombardearan por primera vez las posiciones serbias en Bosnia. Gvero declaró después del bombardeo que se trataba "de una agresión abierta en contra del pueblo serbio". En Sarajevo, Kemal Muftic, asesor del presidente de Bosnia, Alia Izetbegovic, denunció que el ataque de la OTAN "llega con un retraso considerable".

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Según el mando del Ejército serbio de Bosnia, la OTAN "sucumbió a las mentiras musulmanas" y bombardeó localidades que se encontraban a 12 kilómetros de las líneas del frente en Gorazde, donde "hubo víctimas entre la población civil" sin especificar el número de muertos.Ninguno de los cinco canales de la tevisión serbia interrumpió su programación para informar sobre el primer bombardeo de la OTAN, a unos 300 kilómetros de la capital serbia. Tampoco hubo ninguna reacción oficial en Belgrado. Sólo dos partidos políticos relevantes, ambos de la oposición, comentaron el ataque.

Para el Partido de Renovación Serbia los serbios de Bosnia "cometieron un error al acercarse a Gorazde, poniendo así en peligro a toda la población serbia de Bosnia". El Partido Democrático de Serbia condenó el ataque, y dijo que la comunidad internacional se ha convertido en el protagonista de la guerra civil en Bosnia".

En Sarajevo, Muftic celebró el ataque de la OTAN como "una victoria moral y política de Bosnia". Sin embargo, denunció la tardanza de la comunidad internacional, "un retraso escandaloso puesto que Gorazde ha sido' declarada por la ONU como una zona de seguridad". Muftic recordó al general francés Philippe Morrillon, antiguo jefe de los cascos azules en Bosnia, quien se distinguió por su defensa a ultranza del enclave de Srebrenica: "Morrillon hizo mucho en un momento crítico, lo que prueba que un general es capaz de detener una ofensiva".

El vicepresidente del Gobierno musulmán, Haris Silajdzic, también denunció la pasividad occidental durante los últimos días y anunció que los musulmanes exigirán que la artillería serbia se retire a 20 kilómetros del enclave de Gorazde.

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