Solana trata de impulsar en Líbano las relaciones económicas entre los dos países
El ministro español de Asuntos Exteriores, Javier Solana, visitó ayer a Beirut con dos objetivos: impulsar las relaciones comerciales entre los dos países y rellenar un vacío político, pues es el primer responsable de la diplomacia española que visita Líbano desde hace 22 años. "Las relaciones son buenas, pero insuficientes, y tenemos que llevarlas al nivel que corresponde a dos países que tienen tantas cosas comunes", dijo Solana tras reunirse con su homólogo libanés, Fares Buez.España desea, además, impulsar los intercambios económicos entre los dos países ahora que Líbano empieza a recuperarse de la guerra civil. La balanza comercial ofrece un abrumador superávit español. En 1992, España tan sólo compró bienes libaneses por valor de 400.000 dólares (55 millones, al cambio actual), mientras que vendió a Líbano bienes por valor de 92 millones de dólares. Un grupo de expertos llegarán el domingo a Beirut con el fin de estudiar el papel español en la reconstrucción de la ciudad.
El Vaticano, mientras, trata de cancelar la visita de cuatro días de Juan Pablo II a Líbano, prevista para finales de mayo, según confesó ayer el nuncio (embajador) de la Santa Sede en Beirut, Pablo Puente, al presidente del Parlamento, el musulmán Nabih Berri.
Una serie de atentados contra intereses cristianos y el reciente asesinato de un diplomático jordano han alertado al Vaticano. Estos hechos y las críticas de todos los sectores -musulmanes y cristianos maronitas al unísono, que consideran que representaría un apoyo indirecto a la ocupación siria- hacen pensar en un aplazamiento indefinido de este visita papal.


























































