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Futuro asegurado

La Orquesta Sinfónica de Londres funciona desde 1904 como, un organismo independiente que se financia con la recaudación de taquilla y con subvenciones públicas y privadas. La ubicación de su hogar, en el distrito financiero de la capital británica, le da derecho a una subvención anual por parte de la City de Londres. El éxito de su programación en los últimos años le ha permitido incrementar las recaudaciones propias -las ventas de entradas superaban el 85% de su capacidad en 1990- y la colaboración de los patrocinadores comerciales.Además, el futuro de la orquesta quedó asegurado el pasado verano al garantizarse la renovación permanente de la subvención estatal que le entrega el Arts Council y que se fijó en 1,2 millones de libras esterlinas (unos 250 millones de pesetas) en 1993. El resto de las orquestas independientes de Londres -London Philharmenic Orquestra, The Philarmonia Orchestra y The Royal Philarmonic Orquestra- deberán luchar entre sí para acceder a la subvención del Arts Council.

La creación de una superorquesta, objetivo del Arts Council, obligó a la anunciada reestructuración de las ayudas estatales, pero puede provocar el desastre financiero de las filarmónicas.

La LSO conoció también momentos adversos. Estuvo a punto de perder su residencia en el Barbican, donde ensaya además de ofrecer conciertos. El director ejecutivo, Clive Gillinson, supo sacar a la orquesta del agujero, consolidando en menos de tres años su transformación financiera y artística.

Tilson Thomas, quien dirigirá en mayo dos conciertos de Prokófiev y Mahler, será a partir de 1995 el director principal invitado.

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