El jefe del Gobierno ruso desmiente categóricamente que Yeltsin esté enfermo

El jefe del Gobierno de Rusia, Víktor Chernomirdin, imperturbable ante los rumores de golpe de Estado que minan el equilibrio psicológico de los allegados del presidente, desmintió categóricamente ayer que Borís Yeltsin esté enfermo y calificó de "insultantes" estas especulaciones. Chernomirdin hizo estas declaraciones antes devolver a Moscú tras pasar una jornada con el presidente en la localidad de Sochi, a orillas del mar Negro, según la agencia Itar-Tass. "Trabajé en compañía de Borís Nikoláievich durante casi cuatro horas, y abordamos un conjunto de problemas, económicos y políticos, así como la situación en el sur del país. Alguien está interesado en desestabilizar la nación", subrayó.

Las especulaciones sobre la salud de Yeltsin y sobre un supuesto golpe de Estado en el que estarían implicados numerosos altos cargos, comenzando por el mismo Chernomirdin, se han convertido por sí mismos en un elemento de la vida política moscovita, con independencia de su verosimilitud."Es primavera. Florecen los brotes y los rumores de golpe de Estado". Con este titular abría ayer su primera página el periódico Komsomólskaia Pravda. Debajo, el diario insertaba tres fotos del Parlamento ruso, con los rótulos "agosto 1991 ", (fecha del intento de golpe de Estado de un grupo de altos cargos soviéticos); "octubre l993" (fecha del violento enfrentamiento entre Yeltsin y el Parlamento ruso), y "marzo l994", esta última con un interrogante.

El Komsomolskaia Pravda analizaba el documento publicado la semana pasada por 0bshaia Gazeta, que denunciaba la existencia de un supuesto compló en el que estarían implicados una gama variopinta de personajes, desde Chernomirdin hasta el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Mijaíl Kolésnikov; el alcalde de Moscú, Yuri Lushkov; el jefe del Consejo Federal o Cámara Alta, Vladímir Shumeiko, y el jefe de la comisión de medios de Comunicación de la Duma Estatal (Cámara baja), Mijaíl Poltaranin.

"El documento es una burda falsificación y un intento de provocar un enfrentamiento entre el presidente y sus allegados", manifestó ayer a esta corresponsal Vitali Yaroshevski, subdirector de 0bshaia Gazeta. Según el periodista, el periódico recibió el texto por fax y posteriormente, tras haber publicado la primera versión del supuesto golpe de Estado, recibió otra nueva versión, en la que la lista de conjurados se ampliaba con más nombres.

Los intentos de localizar a quienes habían mandado el fax acabaron en uno de los teléfonos de la Sociedad Deportiva Dinamo, según Yaroshevski. Éste dijo que no sabía de los supuestos intentos de la Fiscalía General de iniciar una investigación que podría derivar en un proceso por calumnias contra el periódico, según informó el lunes la agencia Itar-Tass.

El primer vicejefe de Gobierno, Oleg Soskovets, uno de los supuestos implicados, afirmó ayer que no se había dirigido a la Fiscalía ni tiene intención de hacerlo. Según su portavoz, los rumores tratan de "provocar un cisma en la sociedad" y enfrentar a los órganos de poder estatal, en contradicción directa con "Ias tendencias al acuerdo que se observan en la sociedad gracias a la reciente iniciativa del presidente de Rusia, Borís Yeltsin".

El ex vicepresidente Alexandr Rutskói reaccionó también a los rumores y manifestó que eran una farsa para desviar la atención de los problemas económicos. "En 1991 a todos les molestaba el PCUS [Partido Comunista]; en la segunda mitad de 1992, los sóviets; ahora, después del cañoneo del Parlamento, tienen que encontrar algo que moleste. Nadie ha ideado un golpe de Estado. El golpe de Estado ya se ha realizado", señaló.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de marzo de 1994.

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