Los 'cascos azules' juegan al fútbol con el Sarajevo para dar idea de normalidad

La Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (Unprofor) para Bosnia-Herzegovina convirtió ayer un partido de fútbol en una demostración de que controla la situación en Sarajevo. Su jefe, el general británico Michael Rose, aseguró, ante más de 15.000 espectadores, que el "proceso de paz es irreversible" y que "no hay vuelta atrás". La ciudad, tras casi dos años de asedio y de bombardeos indiscriminados, ha recuperado otro de sus emblemas: el estadio de Kosevo, cuna de los lejanos Juegos Olímpicos de invierno de 1984. Desde sus graderíos, salpicados por impactos de mortero, se divisan él desbordado cementerio del León, el hospital de Kosevo y las trincheras serbias.Hace un mes tal vez hubiera concluido en una matanza. Ahora, como prueba de que algo ha cambiado, miles bosnios pudieron celebrar en paz su recobrada libertad. Los festejos, cuidadosamente organizados, comenzaron con un breve partido de fútbol juvenil y una carrera de 800 metros. Eran los prolegómenos de una gran fiesta; los primeros actos deportivos después de casi dos años de guerra. En una esquina del estadio, unos quinientos jóvenes con las caras pintadas, como hooligans, no cesaron de gritar ¡Volem te bosno! (¡Te quiero Bosnia!).

La seguridad exterior era bien visible para los espectadores y para los serbios: blindados, con el cañón presto, y soldados de Unprofor desplegados en diversos puntos estratégicos. Un helicóptero blanco, con las siglas de la ONU, sobrevoló las posiciones serbias, durante todo el tiempo que duraron los actos.

A las dos de la tarde, cuatro aviones de la OTAN realizaron dos pasadas, a baja altura, entre el entusiasmo del público, que les señalaba con la mano la dirección de Pale, capital política de los radicales serbios de Radovan Karadzic.

"Como el Real Madrid"

La gran estrella de la tarde fue un partido de fútbol de 90 minutos -"como los del Real Madrid", exclama Nedzad, un seguidor musulmán del equipo blanco- entre un remozado Sarajevo FC, uno de los dos equipos que existían en la capital antes de la guerra, y un combinado de Unprofor. Ganaron los locales, que se emplearon con maneras y ganas, por 4-0.

El broche final lo pusieron cuatro paracaidistas británicos de Unprofor que se lanzaron desde una altura de 2.000 metros en una exhibición de salto de precisión. Bajaron con gran lentitud, trazando enormes círculos, pasando de las posiciones serbias a las bosnias. Los cuatro alcanzaron el césped de Kosevo, pero sólo uno, David Simpson, acertó en la diana.

También logró su objetivo el convoy de ayuda humanitaria del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU (ACNUR) que entró ayer en el enclave musulmán de Maglaj, en Bosnia central, totalmente aislado durante cinco largos meses de asedio serbio. Muchos de los 20.000 habitantes de Maglaj dieron la bienvenida a los seis camiones de ACNUR. Los serbios levantaron finalmente el bloqueo a la ayuda humanitaria, que sólo ha llegado al enclave musulmán desde el aire. Un portavoz de ACNUR explicó a la agencia Reuter en Maglaj que "la ONU tuvo que presionar a los serbios para que levantaran el bloqueo. Luego entramos sin ningún problema".

Los primeros 25 cascos azules españoles que reforzarán las patrullas de control en la ciudad de Mostar y colaborarán en la distribución de ayuda en respuesta a la petición del general británico Michael Rose, partirán hoy desde Madrid. Los 120 restantes del nuevo contingente que apoyará a la Agrupación Madrid, saldrán mañana desde Sevilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de marzo de 1994.

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