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Piojos como dinosaurios

El Museo de Ciencias Naturales expone maquetas gigantes de insectos

Ahora, hasta los insectos son dinosaurios. Y ya no se les puede pisar, porque son tan grandes como un elefante y tan feos como un extraterrestre. Desde la semana pasada, una exposición del Museo Nacional de Ciencias Naturales muestra insectos que tienen entre 30 y 600 veces su tamaño natural. Son piojos, escarabajos, pulgas, libélulas, mosquitos, orugas, mantis religiosas y langostas de hasta cuatro metros de largo.

La muestra, instalada en el Museo Nacional de ciencias Naturales el día 8 de marzo y. titulada Insectos gigantes, es propiedad de una compañía japonesa. La misma empresa que ha fabricado los bichos y los paneles didácticos que, con diapositivas y películas de tres dimensiones, intentan acercar a la vista de los visitantes el invisible mundo de los insectos."¿Qué es?", reza un cartel debajo de un bicho de formas casi inexplicables. Otro cartel contesta: "Una garrapata. Vive en el Este de Europa y parte de Asia. Pica a las aves y mamíferos, incluido el hombre, y el ganado. Una hembra en ayunas mide 4 milímetros".

Antes de llegar a Madrid, la muestra estuvo expuesta en el Museo de Ciencias Naturales de Londres, donde tuvo una excepcional acogida. "La idea es jugar con las escalas", explica Carmen Prats, vicedirectora del museo madrileño, que en su anterior muestra, 600 millones de años de viaje submarino, recibió en tres meses 64.521 visitantes. "Según los entomólogos que hemos consultado, estos insectos gigantes plasman casi a la perfección sus formas reales", añade la vicedirectora del museo que hasta junio albergará esta exposición temporal.

Una especie de juego

La muestra, aunque va dirigida a todos los, públicos, llama sobre todo la atención de los más pequeños. Algunos se asustan al encontrarse frente a una mantis religiosa -de largas patas peludas y ojos saltones- que se mueve avanzando hacia ellos, pero la mayoría encuentra en estos monstruos una especie de juego."El mundo de los insectos es muy desconocido, y los aficionados a estas especies se dividen claramente en dos: los que los odian y los que los aman. Es un mundo de fobias y de filias en el que no hay término medio", continúa Carmen Prats.

En la entrada del museo, un cartel explica: "Todos los insectos tienen una misma estructura: cuerpo dividido en tres regiones, tres pares de patas en la región central, un par de antenas en la cabeza y generalmente uno o dos pares de alas". Y continúa: "Hoy los insectos viven en cualquier planta, bajo las piedras, en ríos, charcas y lagos. Las cucarachas viven en una cocina; en sus alfombras, en la despensa e incluso en su cama".

Junto a las cinco maquetas más grandes -las del insecto palo de Malasia, el escarabajo atlas, la mantis oratoria china, la oruga y la langosta del desierto-, el museo ha instalado una parte de sus fondos entomológicos para completar la muestra. El Museo de Ciencias Naturales cuenta con dos millones de insectos disecados y guardados en pequeñas vitrinas de cristal y madera, una colección cuyos primeros ejemplares se empezaron a clasificar en el año 1771. "Son lo mejor de los fondos del museo, es una colección completísima", afirma orgullosa Carmen Prats.

Para completar la exposición Insectos gigantes, el museo ha sacado unas cien especies de su cajón de sastre. Por ellas se descubre que la langosta del desierto es tan grande como una mano; que el escarabajo atlas -que come flores y savia- es tan negro y duro como una piedra o que la oruga -que juega con el amaño de sus ojos para asustar- tiene miles de colores, dibujos y formas. Y que a estos minúsculos seres hay que respetarlos tanto como al elefante y el toro disecado que viven en la primera planta de este museo.

Insectos gigantes. Hasta el 19 junio, en el Museo de Ciencias Naturales (calle de José Gutiérrez Abascal, 2). Horario: de martes a viernes, de 10.00 a 18.00. Sábados, de 10.00 a 20.00. Domingos y festivos: de 10.00 a 14.30. Precio: adultos, 400 pesetas; niños y jubilados, 250 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de marzo de 1994