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CARTAS AL DIRECTOR

La imagen de Grecia

Que los españoles no tengan un conocimiento profundo de la historia de los Balcanes, de lo que ha pasado o pasa aquí, como nunca tuvieron intereses en el área, es comprensible. Lo incomprensible es que EL PAÍS persista, sin este conocimiento, en opinar, tomar parte y condenar tajantemente, como sucedió en el editorial sobre las medidas griegas contra la ex república yugoslava de Macedonia (FYROM).Porque la médula del asunto es cómo se construyen una nación, un lengua, una Iglesia y un Estado que no existían antes de la Segunda Guerra Mundial. Cómo este Estado artificial usurpa un nombre y unos símbolos griegos para proyectarse en un pasado histórico glorioso que no le pertenece, y cómo, aprovechando el juego de intereses de los grandes en el área, a través de este nombre mantiene un expansionismo contra los países vecinos. ¿Puede ser todo esto permisible?

Grecia no es el país que chantajeó a sus socios en diciembre de 1991 para reconocer prematuramente y sin garantías la independencia de Eslovenia y Croacia, sino el único país comunitario que paga muy caro el embargo contra la nueva Yugoslavia prescindiendo de la vía terrestre para el envío de sus exportaciones, incrementando así los precios terriblemente, y aunque siempre ha apostado por la paz, en comparación con los países islámicos promusulmanes y muchos países europeos procroatas, ahora tiene que enfrentarse a la acusación de comportamiento anticomunitario. ¡Qué ironía!

La gran difusión de su periódico acarrea una mayor responsabilidad. Para esto se necesitan más prudencia y conocimiento histórico y menos artículos exaltados procroatas, maniqueísmos antiserbios, empeño en la creación de una imagen negativa de Grecia y apoyo condicional de FYROM, dentro de una lógica de elegir entre David y Goliat, presuponiendo que David tiene toda la razón. Y se necesita además mayor atención a los mapas, que muchas veces están llenos de errores, que para un español son detalles sin importancia, pero para los pueblos balcánicos son su historia sagrada, su pasado y su futuro.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de febrero de 1994