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A 24 HORAS DEL ULTIMÁTUM DE LA O.T.A.N.

El jefe de los 'cascos azules' en Bosnia confía en la retirada serbia antes del final del ultimátum

Prosigue la guerra de declaraciones contradictorias respecto de la retirada de la artillería serbia que cerca Sarajevo mas allá de los 20 kilómetros estipulados por el ultimátum de la OTAN, aunque predomina un cauto optimismo. El general Michael Rose, jefe de las fuerzas de la ONU en Bosnia, anunció ayer que la operación puede haber quedado completada antes de esta mañana, si las intensas nevadas lo permiten. El líder de los serbios bosnios, Radovan Karadzic, aseguró, por su parte, que todos los cañones serbios habrán abandonado sus posiciones 24 horas antes del ultimátum aliado, que expira a medianoche de hoy. Rose dijo que ambas partes, musulmanes y serbios, estaban cumpliendo lo pactado.

El vicepresidente del Gobierno bosnio, el duro Ejup Ganic, había intentado enfriar el cauto optimismo general al acusar anoche a los serbios y las fuerzas de la ONU (Unprofor) de crear "de común acuerdo" condiciones destinadas a "imposibilitar" los eventuales bombardeos aéreos de la OTAN. "Las unidades de 'cascos azules' sirven de paraguas al armamento serbio", aseguró, explicando que una acción de la Alianza sería en estas condiciones imposible sin causar daños a las propias tropas de la ONU, y asegurando que no se estaba produciendo ninguna desmilitarización de Sarajevo.Esta acusación del más radical de los dirigentes bosnios musulmanes fue inmediatamente y categóricamente desmentida por el general Michael Rose. "Asegurar que las armas [serbias] pueden todavía ser utilizadas contra la ciudad es ignorar el hecho de que estas armas se encuentran ahora bajo nuestro control. Es por tanto irrelevante el lugar donde están localizadas", afirmó el militar británico.

A pesar de éstas polémicas verbales, la diplomacia seguía apurando ayer sus últimos cartuchos. A mediodía quedó instalado en el cuartel general de las Naciones Unidas en Sarajevo un teléfono rojo que permite la comunicación, a través del mando de los cascos azules, entre el presidente bosnio, Alia lzetbegovic, en Sarajevo, y el jefe de los serbios, Radovan Karadzic, desde su puesto de mando en Pale.

Yakushi Akashi, el representante especial del secretario general de la ONU, regresó ayer a Pale para una nueva entrevista de última hora con Karadzic. "El proceso [de retirada] está encontrado algunas dificultades por culpa de la nieve, pero seguimos confiando en que concluirá esta madrugada o a lo más tardar mañana [por hoy] en la tarde", afirmó el diplomático japonés en la capital de los serbios bosnios.

El ataque de los cazabombarderos de la OTAN sólo se produciría a petición expresa del teniente general Rose y previo el visto bueno del plenipotenciario de Butros Butros-Gali para la antigua Yugoslavia. Los aviones de reconocimiento aliados siguieron volando ayer sobre la capital bosnia, pese a las malas condiciones climatológicas.

El Ejército serbio continuó durante todo el día de ayer sacando carros de combate y otro armamento pesado de sus posiciones en torno a Sarajevo. El portavoz militar de la ONU confirmó que la mayor parte del armamento retirado por los serbios está trasladándose a más de 20 kilómetros de la ciudad, en cumplimiento del ultimátum.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de febrero de 1994

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