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Un getafeño publica un libro escrito a mano, con pluma de ave

"Mi libro es una forma poética de sentirse en la piel de los que hicieron el Camino de Santiago en el siglo XVI". Así define el getafeño José Luis Vázquez, de 48 años, Anécdotas de un peregrino, un texto escrito a mano con tintero y pluma de ave, imitando la grafía de los tiempos de Cervantes. Sus 250 páginas, envejecidas por un proceso artesanal, recogen las reflexiones del autor en la piel de un caminante solitario.Anécdotas de un peregrino, del que se han editado 200 ejemplares, es un cuaderno de notas con dibujos, en terminología medieval, que narra las vivencias del autor con la gente de los pueblos, los decires de los aldeaños y hasta sus recetas de cocina. El anecdotario -su precio es de 75.000 pesetas- está sólo al alcance de la mano de bibliófilos y coleccionistas.

José Luis Vázquez confiesa que nunca tuvo la intención de publicar sus escritos, redactados en repetidos peregrinajes en solitario entre 1982 y 1992. La idea de editarlo no surgió de él, sino de un amigo suyo peluquero que lo puso en contacto con la Editorial Rueda.

La verdadera pasión del caminante-escritor es "recorrer caminos y cañadas para sentirse parte del paisaje", pero no cualquier sendero. El autor se muestra obsesionado por patear España siguiendo los pasos de diversos personajes históricos, preferentemente medievales.

Pero su ruta favorita es la del Camino de Santiago. Conoce a la perfección la del Arcipreste de Hita (Guadalajara, Madrid y Segovia), la de la Mesta (la que seguía el ganado trashumante desde Andalucía a Santander) o la del Pernales (el último bandolero de España).

Andarín empedernido

Vázquez es un andarín empedernido. En todos sus viajes, siempre existe un denominador común: su cuaderno y su pluma, y, en ocasiones, una grabadora para recoger con fidelidad sus conversaciones con los más viejos de las aldeas. Con un pendiente en la oreja y aire moderno, Vázquez cita sin parar personajes y dichos medievales. Graduado social de profesión, ha escrito y publicado a cuenta de su bolsillo 21 libros de poesía y relatos, que vendía a sus amigos a precios de coste.La afición por recorrer cañadas y veredas, dice Vázquez, le viene de niño. Cuando era pequeño, su mayor deseo era acompañar a su padre, guardia civil, por viejos caminos de cabras. "Y por fin, lo conseguí", dice.

Pero esa afición se remonta a mucho más atrás. Comenta con orgullo que todos sus antepasados hasta su tatarabuelo eran guardias civiles. Ahora, su gran pasión, junto con sus viajes a pie, es su familia -su mujer y sus dos hijas- y sus amigos, con los que ha formado una asociación cultural en Getafe en la que no existen asociados, sino cofrades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de febrero de 1994