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El nuevo presidente implica al Ejército en el diálogo "con todos los hijos de Argelia"

El general retirado Liamin Zerual se ha comprometido a continuar el diálogo con "todos los hijos de Argelia", según aseguró en una breve alocución pronunciada después de su juramento como jefe del Estado. A continuación, confirmó en su cargo al primer ministro, Reda Malek. El general Zerual, que ejerce también el cargo de ministro de Defensa, implicó de una manera clara al Ejército en este diálogo, al asegurar que la institución castrense "ha apoyado y continuará apoyando todos los esfuerzos dirigidos a sacar el país de la crisis por la vía del diálogo".

El general retirado Liamin Zerual aseguró también que en esta política de reconciliación participarán "todos los hijos de Argelia, sean cuales sean sus tendencias, con el objeto de levantar un sistema nacional nuevo que permita al pueblo expresar sus deseos con toda libertad y lejos de toda. irregularidad".Las palabras de Zerual, convertido en el nuevo hombre fuerte del régimen argelino, son una respuesta positiva y clara a las exigencias de los partidos de la oposición democrática, incluido el Frente Islámico de Salvación (FIS), que la pasada semana decidieron de manera unitaria boicotear la Conferencia Nacional para el Diálogo por considerarla "una mascarada". Con este mensaje, Zerual trata de reconciliarse con la oposición y conseguir su apoyo para sacar al país de la crisis.

Cautela del FIS

El mensaje del nuevo presidente ha sido, en principio, bien recibido por diversos sectores de la oposición, aunque, por el momento, la mayoría de ellos no lo han declarado pública y oficialmente. Incluso Rabá Kebir, el máximo dirigente del FIS en el exterior, se ha mostrado cauto y mesurado al ser interrogado por la prensa con respecto a la designación de este militar como presidente de la República: "Por el momento, no puedo decir nada; hace falta que ponga en práctica su política. En este momento se le juzgará. Lo que cuenta es la política en sí misma, no los hombres".El dirigente del FIS en el exterior se une de esta manera a las cautelosas apreciaciones vertidas por numerosos militantes integristas del interior de Argelia, que ven en Zerual una garantía de diálogo. Rabá Kebir, sin embargo, como es normal en estas ocasiones, recordó la "ilegitimidad del poder argelino" y reivindicó una vez más las cinco condiciones previas expuestas el pasado 17 de diciembre por los integristas para establecer un diálogo con el régimen.

Las declaraciones de Liamin Zerual comprometiéndose a un diálogo se efectuaron ayer al mediodía, poco después de que jurara su cargo en el Palacio de los Congresos de Argel, situado a unos 30 kilómetros de la capital, en la urbanización del Club los Pinos. En este mismo marco, el fallecido presidente Huari Bumedián juró su cargo en 1976, 11 años después de haber tomado el poder tras derrocar al ex presidente Ahmed Ben Bella. Fue también escenario de la Cumbre Presidencial de Países No Alineados que se celebró en septiembre de 1973 y a la que asistieron alrededor de sesenta jefes de Estado.

Esta es la primera vez en Argelia que el relevo en la presidencia de la República se efectúa de una manera "civilizada", según recordó textualmente el presidente saliente, Alí Kafi, en una corta alocución que provocó la perplejidad de los reunidos, quienes recordaban muy bien que el propio Kafi sucedió en su cargo al extinto Mohamed Budiaf, asesinado en Anaba en julio de 1992.

Pero además, en la historia de las presidencias de Argelia se han registrado un cese-dimisión, el de Chadli Benyedid; una muerte natural, la de Huari Bumedián, y el golpe de Estado que derrocó a Ahmed Ben Bella.

En un intento de demostrar este traspaso "civilizado" y pacífico, Alí Kafi se acercó sonriente en el estrado a Liamin Zerual, a quien abrazó efusivamente.

Cambios en el Gobierno

A continuación subieron al estrado los otros cuatro miembros de la presidencia colegiada, que durante dos años ha estado gobernando el país, procediendo a su vez a abrazar y saludar al general retirado, convertido en el sexto presidente de la República por un periodo de tres años. Ayer, a primera hora de la tarde, Zerual se puso ya a trabajar y confirmó en su cargo al primer ministro, Reda Malek, quien previamente, y de forma protocolaria, le había presentado la dimisión. Con este nombramiento se cierra un cúmulo de rumores y especulaciones, pero abre la posibilidad de una reestructuración del Gobierno que podría afectar a diversos ministerios -entre ellos, el de Interior, con Salim Saadi- y llevar a la cartera de Cultura e Información a Zuaui Benhamadi, uno de los consejeros más lúcidos del actual jefe de Gobierno, quien cuenta con un largo currículo periodístico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de febrero de 1994

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