El Doce de Octubre tiene una lista de espera especial para los pacientes 'enchufados'

José Antonio Hernández

J. A. HERNÁNDEZ Operarse de cataratas en el hospital Doce de Octubre es una lotería. Tan abultada y larga resulta la lista de espera de esta especialidad (2.065 enfermos, según fuentes sanitarias del centro, y alrededor de 1.500, según el gerente) que algunos oftalmólogos han tenido que confeccionar una especie de listas paralelas -no oficiales- para atender a los recomendados.

El quirófano, con o sin enchufé, es la única solución que hallan estos enfermos de cataratas. Cuando los médicos deciden incluirles en la desesperada lista es porque su visión está tan deteriorada que apenas ven. Ahora bien, los pacientes que tienen la suerte de encontrar algún enchufe saben que más tarde o más temprano (dentro de tres, cuatro o cinco meses) llegarán al quirófano.

El futuro de los otros -los que no tienen a quién acudir, la gran mayoría- es tan incierto como desconsolador. "Como esto no cambie, los que se están apuntando ahora no podrán operarse nunca; al menos, veo muy dificil que puedan llegar al quirófano antes de cinco o seis años", explica el citado oftalmólogo.

El gerente del hospital, Ramón Gálvez, no desmintió ayer la existencia de tal lista paralela. "Esta casa [cerca de 6.000 trabajadores en plantilla] es muy grande", aclaró el gerente.

PASA A LA PÁGINA 3

El hospital anuncia que reducirá la lista de espera para cataratas

VIENE DE LA PÁGINA 1Trabajadores del propio hospital y sus familiares o amigos conforman la singular lista de espera de los recomendados. Pero incluso éstos sufren los avatares de las esperas. "La lista que yo tengo (unos 50 pacientes)", explica el citado oftalmólogo del Doce de Octubre, "es de cuatro meses".

El gerente de este centro sanitario, Ramón Gálvez, reconoció ayer que las esperas para ser intervenido de cataratas son importantes. "Hay que echar toda la carne en el asador" para atajarla. De los 1.500 enfermos que según él forman hoy la lista, unos 600 llevan más de seis meses aguardando que les avisen para operarse.

Carmen Avila, adjunta al director médico, admitió también que hoy día la demanda de pacientes [de cataratas] es superior a nuestras posibilidades". Para solventar esta situación, el gerente anunció ayer su intención de poner en marcha de forma inminente un programa que alivie los retrasos.

El problema es que la lista de cataratas sigue en ascenso. Casi todos los días surgen nuevos casos de pacientes acuciados por llegar al quirófano para mejorar su calidad de vida. "Como apenas ven, no pueden desarrollar una vida normal", argumenta el mismo oftalmólogo.

Los enfermos de cataratas no enchufados soportan la incertidumbre del quirófano, pese a todo, con gran resignación. Aunque hay excepciones: "El hijo de una enferma que falleció antes de llegar al quirófano [se cayó al suelo debido a su mala visión]", cuenta el citado oftalmólogo, "se presentó en el hospital y colocó una navaja en el cuello a un responsable del servicio". "También, hace apenas un mes, un enfermo golpeó con ulla garrota a otro sanitario", agrega.

Programa antidemoras

El aumento de las esperas se precipitó cuando en marzo del año pasado concluyó el programa ideado por el Insalud para contrarrestar las demoras. Gracias a estas medidas,. los retrasos en la intervención de cataratas se redujeron casi un 24% con respecto a 1992, según el gerente.

El programa (el cirujano cobraba unas 17.000 pesetas por cada intervención) propició que mensualmente pasaran por el quirófano entre 250 y 300 enfermos. Gálvez esta convencido de que ahora, con "una buena organización", se pueden reducir sustancialmente las esperas.

Jacinto García Pascual, representante médico del Doce de Octubre, confirmó ayer que existen listas de enchufados en su hospital; también criticó la falta de medios que padece el servicio de oftalmología para combatir las demoras. Lo que ocurre ahora en este servicio corrobora su tesis: "Hace dos años , el área de oftalmología estaba considerada como un modelo". Pascual atribuye estos problemas a las autoridades sanitarias: "No sé si podrán dejar una sanidad pública decorosa; como esto no cambie, la dejarán totalmente destrozada", pronostica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de enero de 1994.