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Cartas al director

Callejón del Gato

Señor alcalde José María Álvarez del Manzano: por la presente le ruego tenga a bien reservar una parte del presupuesto destinado a amueblar los despachos y salones de la Casa de la Villa para amueblar un poco mejor las cabezas de los beneméritos guardias urbanos de esa capital cultural que es Madrid. Amueblarlas con un poco de historia local para que puedan satisfacer la justa curiosidad de los visitantes a esa ilustre villa, tan llena de historia patria y de monumentos del pasado, tan salpicada de lugares que conservan la huella de personajes ilustres de nuestra literatura.Se lo digo porque un grupo de alumnos y alumnas a quienes don Ramón María del Valle-Inclán les tenía razonablemente entusiasmados han vuelto a clase desencantados porque no encontraron en toda el área de Puerta del Sol ni un guardia urbano que supiese decirles por dónde caía el "callejón del Gato".

Habían leído Martes de carnaval y tenían la curiosidad de mirarse en los famosos espejos a los que don Ramón llevó a los héroes clásicos y de cuya deformación nació esa maravilla que llamamos esperpento.

No pudo ser. Después de varias vueltas infructuosas, todavía preguntaron a tres urbanos que estaban aclarando la circulación en la plaza de don Jacinto Benavente. Muy amables, pero era la primera vez que oían hablar de semejante callejón. ¡Y estaban a 50 pasos!

Lo dicho, señor alcalde. ¿No podría destinar a remediar este desdoro alguna de esas "partidas7 destinadas a lavar la imagen de la capital del reino?.-

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