¡Qué idea!
En el número del 16 de diciembre de EL PAÍS, página 18, leo: "Pujol pide al Constitucional una lectura de las leyes favorable a Cataluña". El periódico se me cae de las manos. Me pellizco, me restriego los ojos, paseo la mirada por el entorno... ¡No, no sueño!Recupero el papel impreso, regreso ávidamente a la sección de Nacional en la esperanza de haber errado en la lectura... Un escalofrío me paraliza: ahí está el titular con toda su contundencia, inequívoco, incuestionable, encabezando una noticia -iluminada por una nítida fotografía, para despejar cualquier duda- en la que se nos da cuenta, de que a cambio de la "apuesta clara a favor de la gobernabilidad" de España hecha por el señor Pujol éste solicita al ¡presidente del Tribunal Constitucional! "una interpretación generosa de las leyes catalanas que puedan ser recurridas".
Superado el pasmo de los primeros momentos por lo que podría parecer una interpretación excesivamente mercantilista de la justicia, me sobrepongo. Reflexiono: ¿y por qué no? ¡Al diablo Montesquieu! ¡Fuera la venda de la ciega Justicia! ¡Abajo el equilibrio de la balanza! Negociemos con los jueces, negociemos... ¡Que todo el que esté a la espera de cualquier sentencia pida una entrevista urgente con el juez para solicitar "una interpretación generosa de las leyes"! ¡Cómo no se nos habrá ocurrido antes una cosa tan sencilla? Gracias, señor Pujol, por la idea.-


























































