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JOSÉ LUIS DE HARO MONREAL MICROCIRUJANO

"Me gusta pintar y hacer maquetas. Soy un manitas"

José Luis de Haro Monreal, de 45 años, tiene unas manos pequeñas y gruesas, a pesar de estar considerado uno de los mejores microcirujanos de Europa. Su nombre ha comenzado a ser conocido entre el público tras la espectacular operación que efectuó al ex campeón de España de 500cc Andrés Pérez Rubio, el pasado 12 de diciembre. Durante 18 horas, el equipo que dirige unió los seccionados brazos del piloto a la altura de los codos. Cuidadosamente empalmaron decenas de venas, arterias, nervios y huesos. La operación fue un éxito y De Haro se vio, de repente, atrapado por la fama.Pregunta. ¿Le molesta la popularidad?

Respuesta. No, pero no soporto que la gente se haga ideas falsas o erróneas sobre este tipo de trabajo. En ocasiones, losmedios de comunicación no han explicado con exactitud nuestra labor y se han producido casos esperpénticos.

P. Por ejemplo...

R. Han venido personas que traían dedos sumergidos en formol o alcohol para que los reimplantásemos. Incluso, otros nos han traído manos congeladas en hielo químico. Esta gente no tiene los conceptos demasiado claros y confunden la microcirugía con la taxidermia.

P. ¿Cree en los milagros?

R. Sí, soy creyente.

P. ¿Y en los equipos médicos?

R. Por supuesto. Si no hay equipo, no puede haber operación. La amistad y la colaboración entre todos los miembros resulta esencial a la hora de enfrentarse a una operación. En mi caso, la juventud y profesionalidad de la gente que me acompaña es determinante. Yo soy el jefe porque tengo más edad y experiencia, pero nada más.

P. Las operaciones de microcirugía que efectúa suelen tener bastante duración. Intervino durante 18 horas, por ejemplo, al motorista Andrés Pérez Rubio. ¿Cómo puede estar tanto tiempo de pie?

R. Ése es uno de los errores más extendidos entre los profanos. Las operaciones se realizan siempre con los cirujanos sentados. ¿Cómo vamos a permanecer tantas horas en pie?

R. ¿Toman algún estimulante para aguantar?

P. Una tortilla francesa, un yogur y un refresco.

P. Parece increíble.

R. Tomar estimulantes no sirve para nada. Sólo la fuerza de voluntad y la confianza en lo que se está realizando funcionan en estos casos.

P. No me diga que nunca se cansa.

R. Después de siete u ocho horas de operación las fuerzas flaquean. Son los peores momentos. La anestesia suele comenzar a perder sus efectos. La tensión arterial del paciente empieza a elevarse. Las cosas se ponen matemáticamente en contra, casi siempre, a mitad de las operaciones. El tiempo empieza a correr en contra. Hay que actuar con determinación y tener mucha fe.

P. ¿Recuerda cuál es la intervención más complicada de las que ha realizado?

R. De las más de doscientas que he efectuado, la de Andrés Pérez Rubio ha sido la más dificil, aunque unir las venas de un dedo, por ejemplo, tampoco es coser y cantar.

P. ¿Le gustan las películas de médicos?

R. (Se ríe). Sí, pero no son demasiado reales. Cuando era joven nunca me perdía la serie Doctor Ganon.

P. ¿Por qué estudió medicina?

R. No sé, me gustaba. Empecé como auxiliar administrativo y estudiaba por las noches la carrera.

R. ¿Cuáles son sus aficiones?

P. Pintar y hacer maquetas. Soy un manitas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de enero de 1994