La gesta de Los Sabandeños
Los Sabandeños
Director: Elfidio Alonso. Aforo en los dos conciertos: lleno. Teatro Alcalá Palace. Madrid, 27 de noviembre.
Los Sabandeños son 27. Si en la ficha previa no constan sus nombres es para evitar que la crónica se convierta en censo. Todos y cada uno de ellos son protagonistas de una gesta afortunada, como sus islas. Los Sabandeños son un compendio de gozos desde hace un cuarto de siglo. Y si la música popular precisara de mascota, he aquí una idea: 27 pájaros amarillos, sensibles y bien timplados, prestidigitadores de emociones y pregoneros de la alegría de vivir. En la Isa de Luciano se escucha: "El canario cuando canta / primero parte el alpiste / y tú me partes el alma con las cosas que me dices".Efectivamente, Los Sabandeños consiguen poner en grave aprieto la emoción. Cantan cosas tan bellas, manejan tantas emociones, que el público tiene que sujetarse al asiento para no perder la circunspección. Puede que tengan nieve en el semblante, pero son barrocos y calientes: su concierto fue un retablo de sensaciones que van de la ternura a la ausencia, pasando por la risa, el olvido y otros arrebatos íntimos e intransferibles.
Al final de su primer concierto, Teddy Bautista les entregó el galardón de la Sociedad General de Autores. Un reconocimiento que sólo se ha concedido a seis o siete artistas en la historia de la institución. Los Sabandeños, en poco más de 15 días, han vendido 50.000 copias de su último disco, Canario, en el que colaboran Alfredo Kraus y Jorge Valdano. Este éxito es un guiño más de algo que se está rumiando en el ambiente: el renacimiento de la música popular, la vuelta a los orígenes y al sosiego parrandero.


























































