Andy Garcia alivia sus penas con la música

El actor presenta en Londres 'Cachao: como su ritmo no hay dos'

Andy García alivia sus penas con la música. El actor norteamericano de. origen cubano presentó ayer en Londres su primer trabajo como director. Cachao: como su ritmo no hay dos es una crónica de la música tradicional afro-cubana y de su principal representante: Israel López, más conocido como Cachao. Andy García, que se niega a viajar a Cuba -"es un problema emocional"-, quiere, con su película, redescubrir las raíces cubanas y aliviar las penas a los exiliados.

"Ya es hora de que la gente reconozca mi cultura por su gran contribución al mundo. Cachao es uno de los más grandes intérpretes. Como exiliado, la música es una de las cosas a las que te puedes agarrar para aliviar la pena. Y entre la comunidad de cubanos que yo frecuento, las generaciones más jóvenes sienten una necesidad por redescubrir sus raíces", dijo Andy García, de 37 años. Para Cachao, el documental, que será presentado el próximo jueves en Madrid por Canal +, es una manera de ten der "el lazo" que evite el completo olvido en el que se encuentra la música cubana. "Nuestra música ha ido desapareciendo lentamente", dijo Cachao, el músico de 73 años al que la película de García le ha cambiado la vida.La idea de Cachao ... surgió la víspera de un actuación del músico en Miami (Estados Unidos). "Era una manera de rendir homenaje a mí gran maestro Cachao", dijo ayer García. El documental se filmó en cuatro días con una cámara de 16 milímetros y escasos medios técnicos. Nada de pruebas o repetición de escenas. El trabajo de Andy García se basa en la improvisación y maestría de los propios artistas que participaron en el concierto.

"Con todo el material filmado se me planteaban dos opciones: cortar parte de la música y añadir información o viceversa. Me decidí por la música, porque el trabajo de Cachao ya ha sufrido y se ha cortado mucho durante toda su vida", explicó el actor, quien aparece en la primera escena del documental recitando con voz carrasposa Son de negros en Cuba, el poema de Federico García Lorca, para luego acompañar a los músicos con los bongos y a los coros con su voz. "Me dejan cantar porque traje los sandwiches", explica García en un momento del concierto que recoge la cámara.

Material de archivo procedente de colecciones privadas y entrevistas con personajes relacionados con la vieja cultura cubana se intercalan entre las escenas de ritmos del mambo, descargas (el equivalente en música afrocubana de las jam sessions) y otros ritmos caribeños.

Andy García no tiene familia en Cuba, pero considera a los cubanos sus amigos. Salió a los cinco años de La Habana, su ciudad natal, y todavía no ha regresado. "Es un problema emocional", explicó sobre su negativa a viajar a Cuba. "Un boicot emocional hacia un régimen muy opresivo. Es como si le preguntas a un judío si le gustaría visitar a Hitler".

"Es difícil no sentir cólera hacia algo que ha sido tan brutal para mi familia y amigos. Siento repugnancia por la política. Debemos olvidamos de hacer publicidad de la política y airear la música", concluyó.

El que tampoco se queda corto en sus críticas a Cuba es el escritor exiliado en Londres y gran amigo del actor, Guillermo Cabrera Infante, que también interviene en el documental.

El escritor censura de manera enérgica a los cubanos que decidieron no escapar del régimen castrista. "Un amigo mío, que ya no lo es porque se quedó en Cuba...", dice Cabrera en el documental.

Andy García lleva más de cinco años trabajando en un guión con Guillermo Cabrera, que él mismo espera dirigir y protagonizar. "Ciudad perdida es un proyecto ambicioso en cuanto a su presupuesto económico. Trata sobre los últimos días de La Habana. La distracción de una familia y de la propia cultura por la naturaleza política del momento", explicó García.

García reconoce que sería "estupendo" rodar La ciudad perdida en las calles de La Habana' porque significaría "el comienzo de una nueva era que se merece Cuba". Pero hay una cosa que el actor tiene muy clara: "Cuando él se vaya yo iré", dijo, consciente de que todo el mundo sabía de quién hablaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de noviembre de 1993.