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Adiós emocionado al Nobel Severo Ochoa

Estudiantes de medicina homenajearon a su maestro

La ciencia española rindió ayer un emotivo homenaje a Severo Ochoa, su último premio Nobel, fallecido a los 88 años, en la noche del pasado lunes, en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, a causa de una neumonía. Su primer discípulo español, Santiago Grisolía, su compañero Francisco Grande Covián, los ministros de Educación y de Sanidad, numerosos investigadores, políticos y muchos estudiantes de medicina con bata blanca, fonendo al cuello y a veces flores en la mano, desfilaron silenciosos y emocionados ante el cuerpo del científico. Los estudiantes anónimos opinaban, mientras firmaban en el libro de pésames, A nuestro amigo, lo mismo que muchos reconocidos científicos: "Ha sido un ejemplo para nosotros".Agnóstico hasta el final, Severo Ochoa será enterrado hoy en Luarca. Sin funeral ni oficios religiosos. Ochoa recibió el Nobel en 1959 por dar uno de los primeros pasos de la biología molecular, la síntesis en laboratorio de los ácidos nucleicos.

Páginas 19 a 21

Editorial en la página 10

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