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Tres fachadas para curar una herida en la ciudad

C. L. La estación de Chamartín está considerada por los urbanistas como una herida abierta en medio de una zona de la ciudad en pleno desarrollo. La operación de reforma quiere cerrar la brecha y garantizar una mejora del servicio de la estación de ferrocarril más importante de España, por la que pasan anualmente 18 millones de viajeros.

La oferta ganadora incluye la creación de tres nuevas fachadas para la estación (sur, oeste y norte) y reserva amplias superficies para viviendas, oficinas, aparcamientos y equipamientos. Incrementa la accesibilidad de la estación y las posibilidades de comunicación entre los cuatro puntos, ya que el proyecto cubriría todas las vías de Chamartín.

Argentaria se gastará 17.000 millones de pesetas en mejorar el servicio ferroviario y otros 7.700 millones para construir la nueva sede central de Renfe.

Los detalles de la operación deben ser discutidos ahora con las admnistraciones local y autonómica, que han dado su visto bueno a la adjudicación. "SI todo va bien, el proyecto podría estar definido a finales de 1994", aventura Martínez Fraile. La operación urbanística arrancaría en 1995 y llegaría al final de trayecto 11 años después y tras una inversión próxima a los 130.000 millones de pesetas.

Renfe ha anunciado que dedicará los beneficios de la operación a mejorar cuatro zonas del sur de Madrid (Cerro de la Plata, Cerro Negro, Entrevías y Abroñigal) donde posee terrenos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de octubre de 1993