70 alumnos de la Complutense toman su rectorado entrando por las ventanas

Los estudiantes del precintado colegio universitario Santa María se unieron al asalto

Treparon por la escalera de incendios para llegar a las ventanas. Algunos usaron la puerta de atrás. En total, 70 de los 800 universitarios que se manifestaban ante el rectorado de la Complutense consiguieron cumplir el objetivo de asaltarlo, aunque de forma pacífica. La policía no intervino; tampoco en la Autónoma, donde la protesta fue más numerosa: 2.000 alumnos, con menos impedimentos, consiguieron llegar hasta el despacho de su rector. El problema es que éste estaba de viaje. IU pidió ayer la comparecencia de los cinco rectores de las universidades públicas de Madrid.

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Los 70 estudiantes que consiguieron romper el cerco se situaron minutos después en el vestíbulo del rectorado reclamando la presencia de su rector, Gustavo Villapalos.Fuera, una veintena de policías antidisturbios corrió a plantarse ante la entrada principal del rectorado, delante del grueso de alumnos que seguía fuera, coreando gritos y canciones en contra de la subida de tasas universitarias, que ha motivado la movilización en todo el Estado. Pero el asalto no tuvo mayores consecuencias, salvo algún encontronazo entre estudiantes y policías.

Los 70 asaltantes pusieron dos condiciones para abandonar el terreno conquistado: que los policías se retiraran y que se celebrara una asamblea entre la dirección de la Complutense y los alumnos. Las condiciones se cumplieron, los policías se fueron, los 70 estudiantes salieron y dos vicerrectores y el gerente de la Universidad Complutense aparecieron por la puerta de entrada del edificio, dispuestos a hablar.

En la asamblea improvisada, los alumnos, que habían respondido a la llamada general realizada para toda España del Sindicato de Estudiantes y de Estudiantes Progresistas, pidieron a los representantes de la universidad que bajaran las tasas. Éstos respondieron que la bajada de las tasas no era de su competencia, sino del Ministerio de Educación, pero sí se comprometieron a llevar el tema a la próxima junta de gobierno de la universidad y a "elevar la petición de una nueva ley de financiación de la un¡versidad pública". Los estudiantes consideraron que lo conseguido tras la batalla no eran más que "buenas palabras". "Las tasas siguen siendo salvajes", comentaban algunos.

Pero el resultado de esta manifestación, al igual que pasó en la Universidad Autónoma, sirvió para sellar la consigna, también general, de acudir el próximo miércoles, día 27, a la manifestación a realizar en Madrid.

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Los estudiantes de la Un¡versidad Complutense, la más numerosa de España con más de 120.000 estudiantes, acordaron, además, un encierro para la noche del día 26 en la Facultad de Ciencias Políticas. Los estudiantes de la Autónoma, mientras tanto, tuvieron un mayor poder de convocatoria. Dos mil alumnos llegaron hasta el despacho del rector.

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La protesta de la Autónoma acabo en fiesta

VIENE DE LA PÁGINA 1El resultado de "la visita al rector" en la Universidad Autónoma fue un tanto frustrante. Los 2.000 estudiantes ocuparon las cuatro plantas del edificio del rectorado y llegaron hasta el despacho de Cayetano López, pero éste estaba de viaje en California, "firmando convenios para el intercambio de estudiantes", según informó el vicerrector de estudiantes, Eugenio Hernández, que presenció toda la protesta.

Pero no pareció importar demasiado. Los estudiantes finalizaron su asalto celebrándolo en el césped del campus y en la planta baja del rectorado con música y bebidas.

Al mediodía había comenzado la protesta con la llegada de estudiantes que se iban apostando y colgando pancartas en la puerta del edificio. La protesta no es más que el comienzo de una serie de movilizaciones -la próxima tendrá lugar el día 27 en la calle de la Princesa- contra la subida de las tasas y la posterior medida del Ministerio de Educación de bajarlas a un 12%. "Insistimos en que queremos una subida justa, conforme al incremento medio anual de los salarios, pero nunca superior al índice de Precios al Consumo", decía Miguel, un estudiante de Derecho.

Pero la sorpresa se produjo a los diez minutos de la hora fijada, cuando del tren procedente de Atocha se bajaron casi 500 alumnos de la escuela universitaria Santa María, de profesorado de EGB, dispuestos a dejarse oír ante la suspensión de las clases, debido al deteriorado estado en que se encuentra el pabellón donde se imparten los cursos. "Además de subimos las tasas, nos quitan las aulas y nos dejan en la calle", decía Emilio Utrilla, estudiante de segundo de Ciencias. "Quieren que en vez de maestros, haya burros. Sobramos en este país. Nadie nos da una solución para que volvamos a clase", asegura Daniel Vela, de segundo de Ciencias Humanas.

Rápidamente se unieron al resto de los universitarios, entre los que se encontraban también los alumnos de las facultades de Ciencias para protestar por la reducción del número de horas de prácticas que se imparte en este curso. "Antes teníamos cinco horas de laboratorio y de prácticas y ahora nos las han dejado en tres. Resulta que pagamos más y recibimos menos", dice Alfonso Hernández, de quinto de Químicas, que este año ha pagado de matrícula por un curso completo y dos asignaturas sueltas 195.000 pesetas, "que con la rebaja se quedan en 165.000 pesetas".

Por familia numerosa he pagado por un curso y tres asignaturas 160.000 pesetas. Si no, tendría que haber pagado el doble", interrumpe Juan Carlos Espinosa, de tercero de Químicas.

Para el vicerrector, la concentración no ha sido significativa "porque la mayoría de los estudiantes piensa que los precios de las tasas no son tan elevados ya". La Universidad Autónoma de Madrid tiene alrededor de 30.000 alumnos. Asimismo, Hernández aseguró que en los próximos días encontrarán un edificio para los estudiantes de la escuela Santa María, que podrán reanudar el curso el 2 de noviembre.

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