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Por primera vez es posible el diagnóstico precoz fiable de un mal hereditario mortal

El avance genético plantea nuevos problemas éticos, sociológicos y económicos

La corea de Huntington, una enfermedad neurológica mortal y hereditaria, que generalmente muestra sus primeros síntomas a edad tardía, va a poder ser diagnosticada precozmente con un altísimo porcentaje de fiabilidad. Esta posibilidad plantea problemas inmediatos, especialmente para las personas con antecedentes familiares de la enfermedad, que pueden saber con decenios de antelación la suerte que les espera, y también la posibilidad de efectuar diagnósticos prenatales e incluso de hacer la prueba de forma universal. Otro problema es el de la confidencialidad de las pruebas.

Un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Gales (Reino Unido), dirigido por Peter Harper, ha confirmado que el 99% de las personas afectadas por la poco corriente enfermedad de Huntington, un trastorno neurológico incurable y hereditario en un 50% de los casos, tiene una mutación genética, que fue descubierta el pasado mes de marzo. Desde hace 10 años, los especialistas saben en qué cromosoma -el 4- se sitúa el gen responsable, pero no la mutación exacta que provocaba el defecto genético, que era un misterio hasta hace unos meses.La confirmación del defecto molecular específico responsable de este trastorno, publicada en el último número de la revista The Lancet, abre nuevas perspectivas en el diagnóstico y la posibilidad de predecir la aparición de la enfermedad. Por primera vez es posible establecer una prueba que permita un diagnóstico específico y predictivo para los individuos afectados.

El equipo de Harper examinó el ADN de 449 hombres y mujeres que ya mostraban signos de la enfermedad, incluyendo a aquellos sin antecedentes familiares claros. Para este análisis, los científicos de la Universidad de Gales utilizaron el método denominado PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), una técnica por la que el pasado miércoles el investigador estadounidense Kary B. Mullis recibió el Premio Nobel de Química.

Mutación genética

Esta técnica se utiliza para producir miles de copias de la zona donde está la mutación genética. Sin esta amplificación, la franja del ADN en la que se sitúa el defecto es demasiado pequeña para poderla identificar. El primer test genético, puesto a punto hace seis años, se basaba en la identificación de una parte del A13N adyacente al gen y era muy poco seguro.Los primeros síntomas de la corea de Huntington aparecen normalmente entre los 35 y los 50 años, una edad en la que los afectados ya han tenido hijos, aunque también existen casos en personas más jóvenes, especialmente si el defecto genético procede del padre. La mayoría de los pacientes fallecen entre 10 y 20-años más tarde de un lento e irremisible fallo neurológico. Los resultados obtenidos por Harper y su equipo también han revelado la posibilidad de predecir la edad a la que empezarán a manifestarse los primeros síntomas.

A pesar del avance que supone poder predecir la aparición de la enfermedad, los científicos se muestran preocupados porque las consecuencias psicológicas pueden ser catastróficas. Según los resultados de un equipo canadiense sobre los efectos de la predicción de la enfermedad de Huntington, mediante la prueba aproximativa, una gran parte de los pacientes mostraban una enorme dificultad para asumir su nueva situación y necesitaban ayuda psicológica para enfrentarse a ella, aunque no hubo ningún caso de suicidio. Algunos de ellos, sin embargo, se sentían menos agobiados por la incertidumbre y con más posibilidades para planear su futuro.

Riesgos

"El hecho de que la predicción sea más fácil y segura no significa que haya que acelerar la realización de tests", afirma Harper. "Habrá, sobre todo, que explicar muy bien al paciente las implicaciones de una prueba de este tipo, sobre todo cuando no se conocen sus antecedentes familiares".Los investigadores señalan también un problema adicional: un riesgo del 25% en un individuo, transmitido por línea matema, por ejemplo, significa que un pariente de esa línea puede también estar afectado, aunque este último prefiera no saberlo, lo que causaría graves conflictos de intereses. Otro grave problema es la confidencialidad de este tipo de pruebas en el caso de las pólizas de seguros y la posibilidad de que las compañías utilicen los tests genéticos, sobre todo en aquellos países en los que no existen sistemas nacionales de salud y los ciudadanos deben utilizar compañías médicas privadas. Las aseguradoras, por su parte, temen que sus intereses puedan resultar dañados por la ocultación de un resultado positivo en una prueba genética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de octubre de 1993