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Crítica:
Crítica

Sobreactuación

Tras un lanzamiento de fuegos artificiales en la playa, la noche del viernes dio comienzo en Sitges la edición número 26 del Festival de Cine Fantástico, que este año ha abierto sus puertas de manera oficial al cine no especialmente dedicado al horror y la descuartización.Lo hizo en su sesión de apertura con la película Kalifornia, ópera prima del director Dominic Sena que gira, una vez más, en torno a ese personaje tan apreciado por el público norteamericano y al que se conoce como serial Killer o, en nuestro idioma, asesino sistemático.

Después de que el director de cine de animación Don Bluth recibiera el premio honorífico del festival, una apañada reproducción de la máquina del tiempo de la película de George Pal, se inició la proyección en el Gran Sitges de Kalifornia, una cinta en la que el amigo Brad Pitt intenta demostrar que es un actorazo y que no sólo de polvos a Geena Davis en el momento adecuado vive una estrella de Hollwyood, y sólo consigue sobreactuar de tal modo que el espectador acaba por desearle un rápido regreso al mundo del spot y el videoclip. Lo mismo puede decirse del señor Sena, quien parte de un interesante guión de Tim Metcalfe y le aplica un tratamiento a lo Ridley Scott que nada bueno consigue con los resultados finales.

A pesar del buen punto de partida, Kalifornia enseguida deviene un thriller efectista y rutinario, en el que lo más destacable es la excelente interpretación de la novia del señor Pitt, Juliette Lewis, perfecta en su papel de niña tonta de seis años encerrada en el cuerpo de una mujer de 20. David Duchovny, el amigo travestido del agente Cooper en Twin Peaks, está, por su parte, bastante creíble en su papel de intelectual que quiere conocer el horror de cerca para acabar descubriendo que, si te ponen contra las cuerdas, puedes convertirte tú también en un asesino.

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