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Croacia exige el desarme de los serbios de Krajina

El Gobierno croata trasladó ayer un ultimátum a la secretaría general de la ONU para que imponga una fecha límite al desarme de las fuerzas serbias que ocupan un tercio de su territorio y ponga plazos para la reinstauración de la soberanía croata en esta región en la que los serbios han proclamado la república de Krajina. El Gobierno de Zagreb, que preside Franjo Tudjman, advirtió que de no suceder esto antes del 30 de septiembre, no prolongará el mandato para la presencia de los cascos azules en esta zona, que expira en esa fecha.El ultimátum del Gobierno croata revelaba ayer la indignación de Zagreb por el hecho de que el secretario general de la ONU, Butros Butros-Gali, ignorara todas las demandas croatas en su carta recomendando esta semana al Consejo de Seguridad la extensión del mandato por otros seis meses. La presencia de los cascos azules en Krajina no ha cumplido en ningún caso su mandato inicial de desarmar a las fuerzas serbias, impedirles el uso de artillería contra localidades croatas y fomentar la reinstauración de la soberanía croata y la protección de la minoría serbia allí existente.

Por el contrario, se ha revelado como un escudo protector de las conquistas territoriales serbias, ha permitido que las autoridades de Knin concluyeran impunemente su limpieza étnica en la región y ha obligado a retirarse a las unidades croatas en todas las ocasiones en que estas han procedido contra las posiciones serbias que bombardean desde esta región las ciudades cercanas a la Krajina como Karlovac, Zadar, Sibenik o Biograd, con un continuo goteo de muertos entre la población civil. La ocupación de estos territorios mantiene además prácticamente dividida a Croacia en dos partes.

En la última ofensiva, hace dos semanas, contra varios pueblos que han servido durante meses de posición para los ataques artilleros serbios, unidades croatas perpetraron una matanza de 66 civiles serbios, según han podido comprobar fuerzas de los cascos azules de las Naciones Unidas allí desplegados.

Mientras, unidades croatas en Mostar desencadenaron ayer masivos bombardeos de la parte oriental de la ciudad, represalias contra las fuertes y efectivas ofensivas del Éjército musulmán contra sus posiciones al norte y al sur de la ciudad y en la región de Bosnia central.

Más de un millar de granadas cayeron sobre el pequeño barrio oriental en el que se hacinan unos 55.000 musulmanes en condiciones dramáticas de supervivencia. Los cascos azules españoles tuvieron que suspender ayer una operación de ayuda. Los croatas liberaron ayer a 540 prisioneros de guerra musulmanes del campo de detención de Drete]j, cerca de Capljina, en la región de Herzegovina. Todos serán trasladados temporalmente a un campo de refugiados en la isla croata de Korcula.

El Parlamento bosnio, de mayoría musulmana, debatirá el martes el plan de paz propuesto por los mediadores internacionales esta semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 1993

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