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Las críticas de Heitmann a Maastricht provocan una tormenta política en Bonn

Las declaraciones realizadas a EL PAÍS (jueves 16 de septiembre) por el controvertido candidato del canciller Helmut Kohl a la presidencia federal alemana, el democristiano Steffen Heitmann, han provocado una tormenta política en Bonn al poner en evidencia los diferentes criterios que sobre Europa existen en el partido mayoritario de la coalición gobernante de Alemania y, en particular, las tensiones entre su cúpula y sus bases.

El actual ministro de Justicia de Sajonia, que aseguró que el Tratado de Maastricht "es una imposición desde arriba" y se mostró crítico con el actual proceso de construcción europea, asegura ahora, sin desdecirse explícitamente, que no efectuó tales críticas y arguye que el contenido de la conversación con el enviado especial de este periódico no fue autorizado a ser publicado. Tal aspecto nunca le fue comunicado al periodista, que estuvo con Heitmann en el marco de un programa oficial de visitas a responsables de la Unión Cristiano Demócrata (CDU).Pese a que ni la CDU de Kohl ni el propio Heitmann han hecho pública una nota oficial desmintiendo las declaraciones, la prensa alemana citaba ayer a Stefan Liebler, su portavoz en el Ministerio de Justicia en Dresde en las que indicaba que "fue una entrevista de fondo no autorizada para la publicación" y que en ella el candidato a la presidencia "no criticó al tratado de Maastricht y, particularmente, no criticó al proceso de unificación europea".

A pesar de estas palabras, nadie duda entre la clase política alemana y en los círculos diplomáticos y periodísticos de Bonn que Heitmann dijera exactamente lo que pensaba y con las palabras publicadas Ulrich Irmer, portavoz de política exterior del Partido Liberal, socio de la CDU en el Gobierno y que pretende que sea Hans Dietrich Genscher el próximo presidente federal, asegura que "este hombre no tiene ni idea de lo que está hablando; esto es lo que sucede cuando un político provinciano se pronuncia sobre política exterior".

El Stuttgarter Zeitung incide en el mismo punto en su editorial: "Obviamente, Heitmann, sin gran experiencia en la política, no conoce aún ciertos contextos".

Declaraciones llamativas

De la inexperiencia política de Heitmann da idea el hecho de que, en el brevísimo tiempo que lleva en el candelero, esta es ya la tercera ocasión en que tiene que desmentir o matizar unas declaraciones aparecidas en la prensa. La primera vez sugirió que Alemania podría ser "inundada" por extranjeros. Algunos medios aseguraron que había utilizado el término überfremdung, que en este contexto añadiría connotaciones racistas. En aquella ocasión también argumentó que se trataba de "una conversación confidencial". La segunda metedura de pata consistió en asegurar que las mujeres "pueden mostrar su valía en el hogar y en la cocina".

En la oposición socialdemócrata (SPD), cuyo candidato a la presidencia es Johannes Rau, las declaraciones de Heitmann fueron acogidas con regocijo. Los socialdemócratas se preguntan cómo puede Heitman cuestionar el tratado, una de las piedras fundamentales de la política de su mentor Kohl. La portavoz para asuntos europeos del SPI) Heidemarie Wieczorek-Zeul, sospecha que el canciller "está usando a Heitmann para propagar las reticencias conservadoras respecto a Maastricht".

Nada mejor para apoyar esta tesis que la reacción de los socialcristianos bávaros, también miembros del Gobierno, pero contrarios a Maastricht. Para Thomas Goppel, ministro bávaro de Asuntos Europeos, Heitmann ha expresado "dudas compartidas por muchos alemanes sobre la integración europea". Según él, Kohl da la impresión de que todos los alemanes están a favor de la unión europea: "Los europeos tienen derecho a saber que Europa aún no se ha ganado un lugar entre nosotros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de septiembre de 1993

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