Denunciado un ginecólogo por causar un aborto en una operación de útero

Una mujer casada, de 37 años, ha interpuesto una demanda judicial contra un ginecólogo británico que le extirpó un feto de 11 semanas, sin previo consentimiento, durante una histerectomía (extración del útero) a la que se sometió como consecuencia de inflamaciones repetidas que venía padeciendo.

Barbara Whiten no sabía que estaba embarazada de casi tres meses cuando el pasado marzo entró en quirófano para someterse a la intervención ginecológica. Después de muchos intentos por quedarse embarazada, Whiten pensaba que era estéril.

Entre los preparativos previos a la operación, no se incluía una prueba de embarazo. Y, según coinciden diversos informes, el ginecólogo no pudo contactar a tiempo con miembros de la familia Whitten al descubrir el estado de gestación de la enferma.

En el parte oficial, el ginecólogo señala que el forzado aborto tuvo lugar debido a "la edad de la enferma, su historial clínico que delata recientes intentos de suicidio y al deseo expreso de someterse a una histerectomía".

Whittam, por su parte, defiende que su estado mental en los últimos meses era ajeno al objetivo y conclusión final de la operación quirúrgica.

La certeza de que había perdido un hijo debido a la "cruel" decisión de un ginecólogo, según palabras de la enferma, propició la demanda judicial. De momento, Whitten cuenta con el respaldo de su diputado local y de los miembros de la Asociación de Víctimas de Accidentes Clínicos.

A la espera de la decisión que adopte sobre el caso la Fiscalía del Estado, Whitten ha iniciado una campaña en favor de la inclusión de pruebas de embarazo en todos los casos de intervenciones quirúrgicas ginecológicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 14 de septiembre de 1993.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50