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Tribuna:

Fallece el escritor Luciano Rincón

El periodista y escritor Luciano Rincón falleció ayer en Bilbao, a los 61 años, de muerto natural. Ligado en su juventud a los movimientos cristianos, fue, en los años cincuenta, uno de los fundadores del Frente de Liberación Popular, el FELIPE. Juzgado en consejo de guerra, pasó tres años en prisión. Autor de varios libros publicados en Francia bajo el seudónimo de Luis Ramírez, fue condenado y encarcelado nuevamente en 1970 como autor de una biografía crítica de Franco. En los años ochenta se convirtió en uno de los periodistas más críticos con ETA y el mundo abertzale radical. Columnista de El Correo, de Bilbao, seguía colaborando en diversos medios, entre ellos EL PAÍS, y dirigía un espacio en el centro regional de RTVE de Bilbao. Rincón fue una de los 54 firmantes del manifiesto exigiendo la liberación de Julio Iglesias Zamora, presentado ayer en Bilbao.

Un radical auténtico

Aunque nacido en Santoña, el año 1933, Luciano Rincón Vega fue un paradigma dei bilbaíno neto. En nuestros días nadie ha encarnado mejor que él la vieja tradición liberal de la villa, forjada en buena parte por periodistas de convicciones democráticas a prueba de cárceles y exilios, como Unamuno, Aranaz-Castellanos o Indalecio Prieto. En Luciano Rincón se reconocía ya esa estirpe en los lejanos años cincuenta, cuando se inició en la profesión como redactor jefe del semanario Gran Vía de Bilbao.Miembro del grupo fundador del Frente de Liberación Popular, Rincón fue condenado en consejo de guerra a comienzos de los sesenta. En 1971 volvería a ser procesado y encarcelado, esta vez por el Tribunal de Orden Público, como autor del libro Francisco Franco: historia de un mesianismo, publicado en París por la editorial Ruedo Ibérico. Salió de la cárcel meses antes de la muerte del general y desde entonces se convirtió en el más acreditado representante del periodismo vasco de los años de la transición. Sus columnas diarias en los periódicos Tribuna Vasca, La Gaceta del Norte y, más tarde, El Correo Español, desde donde glosó la convulsa actualidad política del País Vasco con un estilo ágil, sarcástico y corrosivo, constituyen no sólo la implacable crónica de casi dos décadas de confusión y estupidez, sino además el testimonio admirable de una lucha personal por la democracia y contra la violencia de los terroristas y de sus aliados.

Rincón hizo de la crónica municipal algo muy distinto de la mera gacetilla de plenos concejiles. Del incidente cotidiano saltaba con sorprendente facilidad al análisis despiadado de la situación política del país y a la denuncia del cinismo de los que él llamaba, con feroz ironía, los "radicales"; es decir, ETA y Herri Batasuna. Porque Rincón era un radical auténtico, imbuido de una ética de la resistencia civil contra toda forma de totalitarismo, que combatió con igual valentía e independencia al franquismo y al abertzalismo antidemocrático. En estos sus dos frentes sucesivos, Luciano Rincón dio un ejemplo constante de coherencia a quienes, más jóvenes que él, venían también del mundo de la clandestinidad antifranquista. En efecto, un mismo impulso, una misma conciencia de ciudadano libre, une las dos fases de su biografía: la del militante de la izquierda democrática, compañero de Jorge Semprún, Fernando Claudín y José Martínez Alier, y la del fustigador, durante muchos años en solitario, de la barbarie etarra y sus excrecencias inciviles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de septiembre de 1993

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