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El Parlamento ruso 'congela' la destitución de Rutskói

El enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo se agudizó ayer en Rusia cuando el Parlamento ignoró el mensaje enviado por el presidente ruso, Borís Yeltsin, en el que éste pedía la ratificación del decreto por el que destituyó temporalmente al vicepresidente, Alexandr Rutskói. Los diputados aprobaron por amplia mayoría remitir el documento al Tribunal Constitucional. Con esta decisión, el decreto queda automáticamente congelado hasta que los altos jueces emitan su veredicto.Yeltsin había pedido a los diputados que apoyaran sus esfuerzos en "la lucha contra la corrupción y en favor de recuperar la autoridad del poder". "Para nadie es un secreto que la lucha contra la corrupción se está usando para agudizar el enfrentamiento político en las altas esferas del poder. El intercambio de escandalosas acusaciones hoy en día se ha convertido en realidad. Esto daña cada vez más el prestigio del Estado y desacredita tanto al poder ejecutivo como al legislativo", se dice en el mensaje, en el que Yeltsin explica a los diputados las causas por las que suspendió en sus funciones a Rutskói, uno de sus principales enemigos, y a su colaborador, el primer viceprimer ministro, Vladímir Shumeiko.

Con la respuesta negativa del Parlamento, Rutskói recupera las funciones previstas en la Constitución, concretamente la de sustituir al presidente en su ausencia. Los diputados consideraron legítimo, en cambio, el cese temporal de Shumeiko. La ley fundamental rusa da derecho al presidente a destituir a los ministros a propuesta del jefe de Gobierno, pero entre sus poderes no está el de suspender al vicepresidente.

La discusión en torno al decreto presidencial ganó en intensidad cuando el diputado lona Andrónov, subjefe del Comité de Exteriores, acusó a los servicios secretos extranjeros de ser los inspiradores del cese de Rutskói. Según Andrónov, tanto el servicio secreto norteamericano como el israelí han llegado a la conclusión de que la salud de Yeltsin es delicada y, por eso, preparan un recambio. Rutskói, sucesor automático del presidente en caso de que éste no pueda cumplir con sus funciones, no satisface a Occidente, que teme que con él haya un serio cambio de política.

Por eso, según Andrónov, montaron a través de dos agentes, Borís Berstein y Dmitri Yakubovski -dos rusos que hoy viven en el extranjero-, las acusaciones de corrupción contra el vicepresidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 1993