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CIENCIA: EXPLOSIONES DE ESTRELLAS

Intriga por la 'esquizofrenia estelar' de la supernova 1993-J

La estrella supernova SN-1993-J, descubierta en marzo de este año por el astrónomo aficionado español Francisco García, tiene un comportamiento esquizofrénico, según explican dos grupos de astrónomos que han analizado su extraña evolución y que publican hoy sus conclusiones en la revista Nature.

Las supernovas, explosiones mortales de estrellas supermasivas, son espectaculares fenómenos que los astrónomos observan en el cielo a menudo, pero las inmensas distancias que separan a la Tierra de la mayoría de estas estrellas disminuyen mucho su gloria. Por ello, no es sorprendente que la detectada el 28 de marzo en una galaxia relativamente próxima (M-81) haya causado otra explosión, pero de actividad, entre los astrónomos.

Las supernovas se deben al colapso de una estrella bajo su propio peso, una vez consumido el combustible nuclear. Pueden ser muy diferentes y se han clasificado en dos grandes tipos: I y II, pero la SN-1993-J es tan peculiar que no encaja ni en uno ni en otro. La primera diferencia entre los dos tipos es que la luz emitida por las II muestra que la estrella en explosión contenía una gran cantidad de hidrógeno, elemento ausente en las de tipo I.

Los dos grupos de investigadores, dirigidos por Ken-Ichi Nomoto (Universidad de Tokio) y Philipo Podsladlowski (Universidad de Cambridge, Reino Unido), estaban intrigados por el comportamiento peculiar de la SN-1993-J. Inicialmente, la supernova mostró las características de tipo II, produciendo un estallido luminoso que alcanzó el máximo brillo a los pocos días de la explosión y que mostraba la huella del hidrógeno. Pero los astrónomos sospecharon que algo singular estaba sucediendo: la emisión de hidrógeno era más débil de lo esperado y la luz de la supernova descendió muy rápido; luego el brillo aumentó y alcanzó un nuevo máximo.

La evolución de la 1993-J se parece cada vez más a la que se da en un subtipo denominado lb, en el que se meten los casos raros, y que correspondería a explosiones de estrellas de helio, sin apenas hidrógeno.

Pero, aparte de su clasificación, ¿cómo explicar este caso de esquizofrenia estelar? Los dos grupos de investigadores han llegado prácticamente a la misma conclusión. La estrella que murió era, como es normal en las supernovas de tipo II, una supergigante roja, pero con una inusual capa fina de hidrógeno. ¿A dónde habrá ido a parar el resto del hidrógeno? Estos astrónomos sugieren que la supergigante roja que explotó tiene una estrella compañera supermasiva, cuya atracción gravitatoria habría ido arrancándole las capas exteriores de hidrógeno.

Si esta interpretación es correcta, la misteriosa estrella compañera debería reaparecer en el cielo cuando el brillante halo de material incandescente de, la SN-1993-J haya desaparecido y ella misma puede acabar en supernova, pero probablemente habrá que esperar otro millón de años para presenciarlo.

En otra galaxia, en este caso la Vía Láctea, astrónomos de Estados Unidos han descubierto una estrella recién nacida cerca del borde del conjunto estelar, informa LAT/WP. Este hallazgo es sorprendente porque se supone que las estrellas se forman cerca del centro de la galaxia, en zonas ricas en gas. La nueva estrella está a 90.000 años luz del centro, unas tres veces más lejos que el Sol, y parece tener una masa entre 10 y 50 veces superior; sería una supergigante azul.

Nature News Service.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de agosto de 1993