Espiritu latino
El baño místico de Santana alcanzó cotas moderadas. Hizo falta paciencia en la anterior visita del chicano: en el mismo escenario propinó tres horas de tostón bajo la excusa del jazz. Ahora, por fortuna, fue una velada con el Santana de siempre, el que ha enriquecido el rock con feliz aportación latina.Lo latino es cosa en alza y el autor de Abraxas es un ejemplar sobresaliente en la tarea de la integración musical. Pero prefiere volcarse sobre lo que llama "el mensaje positivo" y hablar de un "mejor futuro para la humanidad" en vez de reclamar un patriarcado sobrado de méritos. Fue la única alocución de la jornada. La música ganó en protagonismo y brotó en largos desarrollos al modo del Milagro, último álbum presentado bajo nueva etiqueta discográfica y con la dedicatoria póstuma a Miles Davis.
Santana
Carlos Santana (guitarra), Alex Ligertwood (voz), Chester Thompson (teclados), Myron Dove (bajo), Walfredo Reyes (batería), Armando Peraza (percusión), Raúl Rckow (congas), Karl Perrazzo, (timbales). Las Ventas. Madrid, 16 de julio.
Más que la guitarra de Santana, el lucimiento fue de la percusión. Con Armando Peraza al frente, "mi verdadero hermano", según el líder, las intervenciones de los percusionistas se ganaron ovaciones. Black Magic Woman fue reconocida y los cuerpos entraron en movimiento al compás de Oye como va. En la reanudación surgió la belleza de Europa, la pieza más renombrada de su repertorio, pero más celebrada fue Jingo. Santana toco con la libertad que ha preconizado en 25 años de constante tránsito.


























































