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Los socialistas renovadores ganan terreno en un Ejecutivo de técnicos e independientes

Felipe González ha confeccionado una lista de Gobierno caracterizada por el peso de los técnicos, la representación territorial, la escasez de personajes políticos relevantes aunque los renovadores ganan terreno- y la eliminación de vestigios guerristas. Asimismo se aprecia la influencia en esta crisis del vicepresidente, Narcís Serra, y del titular de Exteriores, Javier Solana, en la medida que algunos nombramientos han sido auspiciados por uno u otro. Menor influencia ha tenido el presidente del grupo parlamentario, Carlos Solchaga, aunque ha conseguido que no se desdoble Economía y Hacienda.

Solchaga no ha conseguido colocar en Economía a su candidato, aunque mantiene una buena relación con Pedro Solbes. La permanencia de José Antonio Griñan, que pasa de Sanidad a Trabajo, es obra del propio González, aunque satisface al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, que también ha sido escuchado en la crisis, si bien no ha conseguido que el titular de Interior, José Luis Corcuera, pase al Ministerio de la Presidencia. El presidente de la Comunidad Valenciana, Joan Lerma, ha conseguido que sean nombrados dos ministros de su región (Carmen Alborch y Vicente Albero). González no ha tenido en cuenta la opinión de la dirección de su partido, aunque sí ha escuchado a responsables territoriales, eñ lo que parece ser un nuevo esquema de funcionamiento del líder- socialista, al menos hasta el próximo congreso socialista. En medios gubernamentales se afirma que "Felipe González ha hecho el Gobierno de Felipe González", aunque, como consecuencia de este picoteo entre independientes, representantes territoriales y renovadores, son varios los que se consideran beneficiados. Ayer proclamaban su contento personas del entorno del vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, y los renovadores de todas las federaciones. No obstante, en el entorno del presidente se llama la atención sobre el hecho de que González no ha incluido a ninguna persona de gran peso político.

Del perfil dé los ministros se desprende que, de este Gobierno, el único peso pesado de la política es el propio jefe del Ejecutivo. "En el Gobierno de Felipe González, los dos únicos políticos puros eran Carlos Solchaga y José Luis Corcuera", afirma un ministro que repite. Solchaga estará al frente del grupo parlamentario y Corcuera permanece en Interior, para descontento de un sector del partido, que quería verle en el Ministerio de la Presidencia. El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, era uno de los promotores de esta idea. Los interlocutores citados señalan que Solchaga puede estar satisfecho, dado que no hay ningún ministro que pueda oscurecer su estela.

Narcís Serra también tiene razones para el contento, ya que ha conseguido la presidencia de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos -compentencia que no logró durante el mandato de Solchaga en. Hacienda- y tiene especial relación con algunos de los nombrados, como el nuevo ministro de Educación, Gustavo Suárez Pertierra, que fue uno de sus hombres de confianza durante su etapa en Defensa, y Ángeles Amador, nueva titular de Sanidad. Además, tiene otros ministros de su confianza, como Juan Manuel Eguiagaray, nuevo responsable de Industria; Julián García Vargas, de Defensa, y José Borrell, de Obras Públicas.

Javier Solana también rezuma satisfacción, al considerar obra suya la designación de Alfredo Pérez Rubalcaba en Presidencia, y Javier Gómez Navarro en. Comercio y Turismo. Este último tiene también excelentes relaciones con Serra.

Las sugerencias de presidentes autonómicos han sido tenidas muy en cuenta, siempre ligadas a sus respectivos resultados electorales. Son los casos de Valencia y Canarias. El presidente valenciano, Joan Lerma, expresó a González en una entrevista la conveniencia de que hubiera valencianos en el Gobierno, como un gesto para esa comunidad, una vez que el PSOE ha registrado un descenso electoral sensible.

Por su parte, el secretario general de los socialistas canarios, Jerónimo Saavedra, señaló a González que todas las luces de alerta se habían encendido en Canarias para su partido, ante el avance del nuevo nacionalismo encarnado por Coalición Canaria. La respuesta de González ha sido nombrar al propio Saavedra ministro para las Administraciones Públicas. La afiliación política de Saavedra es conocida: antiguerrista y antisolchaguista.

Saavedra fue desalojado en marzo de la presidencia canaria por una moción de censura de los nacionalistas, fundamentada en el retraso del Gobierno central en dotar a las islas de una ley de fiscalidad especial.

La ejecutiva no tuvo noticias de La MoncloSa

La dirección socialista ha intentado mantener a duras penas la imagen de tranquilidad en estas dos jornadas en las que Felipe González ha confeccionado su Gabinete. Los ejecutivos repetían invariablemente la doctrina oficial: "El secretario general sabe que tiene plena autonomía para formar el Gobierno que considere oportuno".Todos reconocían que no sabían una sola palabra de lo que estaba ocurriendo en La Moncloa. Esta crisis no ha tenido nada que ver con la de hace algo más de tres años, cuando el número tres del partido, TxikiBenegas, visitó varias veces el palacio de la Moncloa al tiempo que González hablaba por teléfono repetidamente con Alfonso Guerra, de viaje en Australia.

El único dato objetivo de la dirección era que González había decidido prescindir de tres ministros con etiqueta de guerristas, tales como Virgilio Zapatero, Luis Martínez Noval y Matilde Fernández.

González comunicará esta mañana al Rey la composición del Gobierno y posteriormente, a las 12.30, informará a la ejecutiva socialista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 1993

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