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Una ex adepta de Niños de Dios afirma que la secta usa varios nombres para eludir a la policía

Miriam Padilla, de 20 años, ex adepta de la la secta Niños de Dios, declaró ayer ante el tribunal que la organización continúa existiendo, aunque utiliza otros nombres para eludir a la policía. Entre ellos, el de La Familia, colectivo al que dicen pertenecer las 10 personas que son juzgadas desde el lunes en Barcelona por estafa y lesiones psíquicas a 21 niños del grupo y que se enfrentan a 200 años de cárcel. El tribunal apuntó que debía ceñirse a su ámbito territorial cuando supo que Padilla no había estado nunca en Cataluña. Un juzgado de Barcelona archivó en 1985 una investigación contra la secta.

ANGELS PIÑOL La testigo declaró que hace cuatro o cinco días recibió una llamada de los Mossos d'Esquadra para comparecer en el juicio, cuya sala de vistas estaba atestada de público. Esta joven, de Costa Rica, señaló que nació en 1972 en el seno de los Niños de Dios, grupo al que sus padres se habían adherido. En 1990 abandonó la secta.La ex adepta señaló que Niños de Dios, disuelta según los acusados en 1978, tiene nombres tan distintos como La Familia, Familias del Amor, Magia Celeste o Salvadores Misioneros. Una entidad denominada Servicios Mundiales envía a estas comunidades la revista Buenas nuevas y las Cartas de Mo, donde, están recogidas las instrucciones de su líder.

Personas allegadas a los acusados entregaron ayer tarde un comunicado de prensa que coincidía con el testimonio aportado por la mañana por la testigo: que en 1987 dejaron de practicar el flyrti fishing (seducir para obtener dinero) para prevenir contagios de sida, aunque quedaban permitidas las relaciones sexuales dentro del grupo. La nota, facilitada al término de la sesión de ayer, describía que La Familia era una hermandad de comunidades misioneras independientes establecidas en 50 países. El padre David, líder de Niños Dios, disolvió el grupo e invitó a sus miembros a formar la nueva hermandad.

Los abogados de la defensa quisieron formular una protesta ante el juez al señalar que Padilla no conocía a sus clientes y que no había estado, en Cataluña. El magistrado José Antonio Oscáriz, que planteó esa misma cuestión a la ex adepta, respondió: "Este tribunal sabe enmarcar perfectamente la declaración de la testigo y se atendrá al ámbito territorial que le corresponde". La fiscal había propuesto la declaración de otros dos ex adeptos, pero no comparecieron. Una de estas personas había afirmado en su declaración ante los mossos y ante el instructor que el acusado Agustín Batista García había sido su pastor en Valencia en 1978.

Padilla explicó que los miembros de Niños de Dios reciben directrices de obligado cumplimiento hasta en asuntos tan triviales sobre como limpiar o acampar. "En algunas comunidades los abusos sexuales son muy fuertes, pero en otros sitios sólo se limitan a tocamientos", señaló esta joven, que ha repartido su infancia en 10 países distintos.

El juicio prosiguió con la declaración de los policías autonómicos. El jefe de las brigadas de los Mossos explicó ayer que la investigación se inició en abril de 1990, a raíz de una llamada anónima que advirtió de la presencia de una comunidad en Collbató cuyos hábitos eran similares a los de Niños de Dios. Las pesquisas se basaron también en la declaración de dos ex adeptos y en la documentación incautada a otro grupo de Niños de Dios en 1985. Esa investigación, seguida en el juzgado 23 de Barcelona, fue sobreseída.

Protagonismo del juez

El archivo de la causa lo reveló el. propio magistrado Oscáriz, que está adquiriendo un protagonismo inmenso en la vista. Ayer machacó a los abogados defensores por cómo formulaban sus preguntas. Sus intervenciones mordaces están siendo la delicia del público y una cruz para las partes.

El mando policial admitió que no pudo comprobar que en las casas donde vivían los acusados en 1990 se indujera a las prostitución y se corrompiera a menores, delitos descritos en la documentación incautada ocho años atrás. Otro agente señaló que el apartado de correos que figuraba en los papeles era idéntico al que constaba en un cartel que Teresa Melquizo, una de las acusadas, le entregó casualmente poco antes de iniciar la operación policial. "Me pareció mal que los niños no fueran al colegio y que no jugaran en el jardín en pleno mes de mayo", agregó el agente.

Cinco de los hijos de los acusados declararon ayer ante el tribunal a petición de la. defensa. Dijeron que no estaban aislados y que sus padres no les maltrataban. Un cargo de Atención a la Infancia de la Generalitat dijo que no vió nada anormal en los niños, aunque decretó su desamparo a petición de la autoridad judicial. Tiempo después rectificó y decretó que no había desamparo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de junio de 1993

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