El papel social del arte cierra el debate 'Cruce de culturas'
La importancia del arte como expresión de las preocupaciones sociales de una comunidad o el papel de los museos e instituciones públicas en la divulgación del arte entre comunidades marginales fueron algunas de las cuestiones debatidas ayer en la última jornada del simposio Cruce de culturas, que reunió a 75 artistas, críticos y museólogos de todo el mundo en el Centro Cultural de la Fundación La Caixa en Barcelona.
El encuentro, organizado por Arts International, un departamento del Instituto de Educación Internacional de Nueva York con la colaboración de la Fundación La Caixa y de Iberia, puso de manifiesto la existencia de dos grandes líneas de opinión y actuación acerca del cruce de culturas en el arte. De un lado, se sitúan los partidarios de considerar igualmente significativas todas las tradiciones e identidades culturales, primando incluso aquellas que han estado históricamente más discriminadas.Una línea de pensamiento más tradicional plantea la imposibilidad de ignorar el peso de la corriente principal en la historia del arte occidental y la dificultad de hacer tabla rasa de los mecanismos habituales para situar en el mismo plano todas las líneas culturales y étnicas sin caer en planteamientos paternalistas o tomas de posición políticas.
Arthur C. Danto, profesor de la universidad de Columbia y autor de libros como La transfiguración del lugar común (1981) sintetizó de modo cauto y ligeramente irónico la postura más tradicional en su intervención, titulada Museos y Merengue, en la que pasó revista a las dificultades de hacer llegar el arte a comunidades étnicas encerradas en sí mismas. Danto reconoció que los museos pueden ser "extraños y hostiles" para personas ajenas a la minoría acomodada y sensibilizada por el arte, pero advirtió que las posturas eclécticas o reduccionistas pueden llevar a una situación en la que un baile como el merengue dominicano sea un modelo cultural más atractivo que el arte supuestamente activista en el terreno social.
Una postura más radical fue la expuesta por la crítica de arte norteamericana Suzi Gablik, que en su intervención de ayer abogó por un arte que "sea cada vez menos objeto y cada vez más proceso", un planteamiento que fue muy discutido.


























































