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Croatas y musulmanes luchan codo a codo para defender Maglaj

Los serbios intensifican su ataque contra la ciudad de Maglaj, en el noreste de Bosnia. La artillería serbia lleva más de 10 días disparando sobre esta ciudad de 32.000 habitantes, donde comienzan a escasear la comida y la munición. Prácticamente todas las casas han sido dañadas por los obuses y las granadas. Los combatientes croatas y musulmanes defienden juntos Maglaj, mientras en Mostar continúan luchando entre sí para dividir étnicamente la ciudad. Croatas y musulmanes decidieron ayer intercambiar 400 prisioneros."Un convoy con ayuda humanitaria intentó llegar a Maglaj, pero tuvo que volver debido a los combates", aseguró ayer Ivica Jozic, comandante de las fuerzas croatas en la ciudad. "Ya no tenemos suficiente munición", afirma Selim Krzic, jefe musulmán.

Las armas tampoco callaron en Sarajevo, mientras el mediador internacional Thorvald Stoltenberg intentaba en vano convencer al presidente bosnio, Alia Izetbegovic, de que aceptase las premisas del Programa de Acción Conjunta aprobado en Washington el pasado sábado. Izetbegovic argumenta que el acuerdo contiene tres puntos conflictivos: no hay garantías para la entrega continua de la ayuda humanitaria; no prevé medidas para detener la agresión serbia, y no establece fecha para la retirada de las tropas serbias.

Stoltenberg siguió su gira por la antigua Yugoslavia. Ayer visitó Krajina, y no logró un acuerdo sobre el alto el fuego con las autoridades serbias de esta autoprocomada república serbia en Croacia. El 30 de junio vence allí el segundo mandato de los cascos azules. Sin embargo, Stoltenberg canceló la visita que tenía previsto hacer a Belgrado, sin que ayer trascendieran las causas de este cambio de planes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de mayo de 1993