La ofensiva serbia contra Maglaj amenaza a 32.000 civiles musulmanes

Los representantes del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) confirmaron ayer que el Ejército serbio en Bosnia ha lanzado una ofensiva contra Maglaj, en el centro de la antigua república yugoslava, poniendo en peligro la vida de 32.000 civiles, musulmanes en su gran mayoría. Los ataques se iniciaron el 20 de mayo y se intensificaron cuando ningún representante de las organizaciones internacionales estaba presente. "Sería catastrófico si las fuerzas serbias entraran en Maglaj", según el ACNUR.Por otra parte, los acuerdos entre los comandantes croatas y musulmanes sobre del alto el fuego en Bosnia central no dan resultados. Radio Zagreb informó de que los combates en Mostar, duraron toda la noche entre el lunes y el martes. La misma fuente citó a Vlado Maric, sacerdote católico de Jablanica, quien aseguró que 23 de los 29 pueblos croatas en el valle del río Neretva habían sido quemados.

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Los combatientes croatas y musulmanes emularon en Bosnia central los patrones de lucha inaugurados por los serbios: cercar los pueblos; agredir a la población civil; incendiar pueblos enteros; detener a la población civil en los campos de concentración y atacar a los convoyes con la ayuda humanitaria.

Soldados croatas dispararon 15 ráfagas al aire, cerca de Vitez, para impedir que un convoy del ACNUR entregara ayuda a la oblación musulmana. Más aún, pusieron a las mujeres y a los niños frente a los cañones para que protestasen por la ayuda prestada al enemigo. Las mujeres serbias lo hacían en Bosnia oriental.

Despidiéndose de su cargo como coordinador del ACNUR en la antigua Yugoslavia, José María Mendiluce mostró poco entusiasmo por el plan de acción conjunta que prevé la creación de seis zonas de protección para la población civil musulmana (Sarajevo, Zepa, Gorazde, Srebrenica, Bihac y Tuzla) cuya supervivencia dependerá de la ayuda humanitaria. Mendiluce estimó que dos millones de musulmanes podrían permanecer confinados durante años en las áreas de protección internacional.

"Cuando las imágenes de Bosnia desparezcan de las pantallas de televisión, los Gobiernos donantes podrán desviar su atención hacia focos de crisis, abandonando a los enclaves musulmanes para luchar solos, rodeados por los vecinos hostiles", aseguró Mendiluce, quien prevé que la población musulmana intentará huir y creará de esta manera un problema adicional de los refugiados en Europa.

En otro extremo de la antigua Yugoslavia, Eslovenia y Croacia intercambian durísimas notas diplomáticas sobre el problema fronterizo. Las autoridades croatas ordenaron la construcción de un puesto fronterizo en Secovje (en la península de Istria) sobre el terreno que los eslovenos consideran propio. Lojze Peterle, ministro de Exteriores esloveno, no logró impedir la construcción del puesto fronterizo y amenazó con represalias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de mayo de 1993.

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