FERIA DE SAN ISIDRO

Paco Alcalde considera que le pitaron injustamente

La desmoralización invadía a Paco Alcalde al término del festejo, tanto por el pésimo juego de los toros como por el trato del público, según explicaba: "Yo soy el primero que sé que no estuve bien, pero es que con semejantes asesinos ni se podía ni se debía estar de otra forma, por lo que los pitos fueron injustísimos. Y los aplausos al cuarto en el arrastre, un desconocimiento total o una mala uva tremenda".Alcalde, que había dicho antes de la corrida que le iba gran parte de su futuro en ella, no se andaba con medias. tintas al analizar este asunto: "Pues lo veo muy negro, este ha sido un golpe muy duro y puede que definitivo". Por eso volvía al análisis de los toros, a los que calificaba como "los peores que he lidiado en mis 20 años de alternativa".

Tras añadir que, aunque no lo pareciera, salió a la plaza muy dispuesto, consciente de lo que se jugaba: "Siempre confías en que alguno embista; sin embargo en cuanto di los primeros capotazos a los míos, que fueron los peores de los seis, que ya es decir, vi que era imposible. Y el público no entiende que, no vale la pena jugarte la vida a sabiendas de que ni aún así van a embestir".

Sus dos compañeros de tema, Morenito de Maracay y Tomás Campuzano, en cambio, se encontraban de buen humor al finalizar la corrida, como subrayaba el primero: "¡Hombre!, después de salir por nuestro propio pie de semejante encerrona es para tirar cohetes". El venezolano seguía con la chanza al comentar que sus dos ovaciones ante estos toros valían tanto como orejas de otras tardes de la feria, y matizaba: "Bueno, esto ya lo digo medio en serio".

Consejos al ganadero

Sus últimas palabras eran para el ganadero y contra lo que podía esperarse no incluían crítica alguna: "Ya que hemos empezado con buen humor, acabaremos con él; así que le doy ánimos para que luche y tire para adelante, porque lo único que puede ocurrir con sus toros es que mejoren, nunca que empeoren".Campuzano no se atrevía en principio a aconsejar nada al ganadero, pero al final lo hacía: "Entiendo que su labor es muy dificil e ingrata, aunque yo creo que debe seleccionar más, porque el año pasado ya salió muy mala su corrida aquí y este año mo podía ser peor". El diestro andaluz salvaba ligeramente a su primer toro, "noblote, pero que se paró enseguida", y no así a su segundo: "Ese ha sido un mansazo peligrosísimo que embestía siempre con la cara alta y buscándome".

Por último se despedía señalando su esperanza en arreglar su temporada definitivamente en la próxima comparecencia en Madrid, con una de las dos corridas de Victorino Martín que se lidiarán en junio: "La gran ventaja de esos toros es que aunque salgan malos te sirven para el lucimiento si sabes lidiarlos, y yo ya he demostrado que sé hacerlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de mayo de 1993.

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