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Cuba se enfrenta a una grave epidemia de neuritis que pone en peligro su fama de potencia médica

MAURICIO VICENT, Una epidemia de neuritis, -enfermedad que causa una pérdida progresiva de la visión- que afecta ya a 25.000 personas, según fuentes oficiales, y que está provocada por la falta de vitaminas, ha colocado a la sanidad cubana ante una crisis sin precedentes. La epidemia se produce en un momento en que el país está sometido a un fuerte racionamiento de alimentos, carece de medicamentos, los hospitales sólo operan urgencias y los pacientes deben llevar sus propias sábanas y cubiertos. Por primera vez, Cuba ha pedido ayuda al mundo para enfrentar un problema de salud.

A comienzos de 1992, las autoridades cubanas detectaron en la provincia de Pinar del Río un brote epidémico de neuritis óptica. La enfermedad, que causa la progresiva pérdida de visión y en algunos casos -no más del 1 0%- puede llegar a la ceguera, en un principio se presentó con una frecuencia de entre 15 y 30,casos mensuales, por lo que se pensó que era controlable. Hace tres meses la epidemia comenzó a crecer en proporción geométrica.El 31 de marzo, fuentes oficiales reconocían que el número de pacientes con neuritis óptica en la isla era de 7.000, el 60% de ellos, en Pinar del Río, y el 25%, en La Habana. Esta cifra creó una gran polémica pues algunos funcionarios, al no existir una información oficial del Ministerio de Salud Pública, dijeron que se trataba de un "dato inflado" con el propósito de dañar el prestigio de la medicina revolucionaria.

Un mes después, el viceministro cubano de Salud Pública, Jorge Antelo, declaró que hasta el 31) de abril se habían presentado 25.959 casos de neuritis. Antelo solicitó al mundo "cualquier colaboración científica o de otro tipo" para ayudar a combatir la enfermedad.

Las cifras cayeron como un mazazo sobre los cubanos. ¿Sería esto sólo una exageración o un verdadero drama? ¿Era posible que en sólo un mes se hubiese pasado del 7.000 a 26.000 casos? Fuentes médicas aseguraron ayer a EL PAÍS que los datos "eran creíbles", viendo la evolución,de la epidemia.

En abril la enfermedad desbordó los esfuerzos de las autoridades sanitarias, hasta el extremo de decretar la "alerta epidérnica" en la mayoría de los hospitales del país. En el Calixto García, un hospital de 900 camas, se abrieron nuevas salas para atender los casos de neuritis. De dos, salas de oftalmología, se pasó a tener cuatro. Y están dispuestos a abrir más.

Ni una cama libre

"Desde el 1 de abril no hay tiempo para pensar; nada más quedar una cama libre, un nuevo paciente llega y la vuelve a ocupar" afirma uno de sus oftalmólogos, explicando que el tratamiento de 10 días se basa en la vitaminoterapia, que se combina con magnetoterapia, ozonoterapia y oxigenoterapia, dependiendo de cada hospital.

La neuritis está descrita en la literatura médica como una enfermedad carencial -fundamentalmente de vitamina B-, provocada por una deficiente alimentación, en la cual el uso del tabaco y el alcohol juega cierto papel en la disminución de la agudeza visual. Por ello, a cada enfermo ingresado en el Calixto García se le aplica un tratamiento de shock con fuertes dosis de vitaminas del complejo B, que se refuerza con una dieta de 2.300 calorías, de las cuales el 15% son proteínas.

Si se tiene en cuenta que, según fuentes sanitarias, el trata miento hospitalario de un enfermo de neuritis cuesta diaria mente cerca de 200 pesos (o dólares, según el cambio oficial), y que además el paciente debe tomar otros seis meses vitaminas B1, B2, B6, B12, A y ácido fólico, cuyo precio -subvencionado- es de 12 pesos mensuales, las razones de la alarma, no sólo sanitaria, sino también económica, son obvias. Pese a ello, las autoridades cubanas han puesto al servicio de estos pacientes todos los recursos a su alcance, hasta el punto de convertirlos en privilegiados.

Así, mientras la comida normal de cualquier enfermo del hospital Calixto García puede ser arroz blanco, sopa, un boniato y arroz con leche, menú bautizado socarronamente por los propios médicos como arroz a dos bandas, los ingresados por neuritis comieron ayer arroz, frijoles, ensalada de col y pollo, y un litro de leche.

Esta situación, agiganta los problemas del sistema de salud creado por la revolución cubana, que se vio muy efectado por la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición de la comunidad socialista.

Cuba dedicó a la salud en 1991 más de 1.038 millones de pesos, el doble que en 1981. Durante este corto espacio de tiempo, el Ejército de Trabajadores de la Salud pasó de 180.000 a 302.000, y las universidades de medicina graduaron 30.000 médicos. Hoy, en Cuba hay 45.000 médicos para una población de 11 millones de habitantes, quienes poseen 267 hospitales a su servicio.

Pero mantener el nivel de este sistema después del derrumbamiento del socialismo está costando a las autoridades de la isla sudor y lágrimas. Debido a la escasez de medicamenteos, que antes provenían de la URSS, Checoslovaquia, Hungría o Bulgaria, las farmacias se ven obligadas a comunicar diariamente a los hospitales qué productos faltan, a fin de que los médicos no los receten.

Normalmente, escasean los antibióticos, antiinflamatorios, antiestamínicos, y por ello los médicos ingenian sustitutos y productos de amplio espectro, que, aunque no sean los más indicados, ayuden a sobrellevar la situación. A los enfermos crónicos, como los diabéticos y asmáticos, se les ha dado una 11 cartilla de medicamentos" que asegura el suministro.

Asimismo, la mayoría de los hospitales de La Habana han renunciado a realizar operaciones que no sean de estricta urgencia. La causa: falta de sutura, anestesia y material quirúrgico. EL PAÍS ha comprobado que en algunos hospitales los pacientes deben llevar sus propias sábanas, toallas y cubiertos. Pero hasta el momento, Cuba, famoso por su potencial médico, no ha querido cerrar ningún hospital.

El cese de un ministro

Dentro de Cuba existen dos líneas de pensamiento para explicar la epidemia de neuritis. La más extendida la asocia directamente a la mala alimentación que reciben en la actualidad los cubanos, sometidos a una libreta de racionamiento estricta, que no es precisamente rica en vitaminas.Otra línea considera que pueden existir factores virales y trabaja en varios centros científicos del país en busca de una confirmación, que hasta el momento no ha llegado.

En esta discusión puede estar el origen del cese del viceministro de Higiene y Epidemiología, Héctor Terry, quien oficialmente y en público reconoció el pasado mes de febrero que el déficit de vitaminas estaba provocando nuevas enfermedades en la isla. Fuentes médicas aseguraron en este sentido a EL PAÍS que se han detectado ya algunos casos de pelagra y beribiri.

Sea cual fuere el origen de la neuritis, la epidemia parece haber llenado de realismo a las autoridades cubanas. Por primera vez se muestran dispuestas a pedir y a aceptar una ayuda mucho más extensa de la que hayan podido recibir hasta ahora de la Cruz Roja y otras organizaciones no gubernamentales (ONGs), incluida la Iglesia. Éste era un tema tabú hasta hace poco en la isla, según reconoció recientemente el nuevo Ministerio de Asuntos Exteriores, Roberto Robaina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de mayo de 1993

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