Balladur recibe a Le Pen en vísperas de una subida de impuestos en Francia

El primer ministro francés, Edouard Balladur, concluyó ayer con el ultraderechista Jean-Marie Le Pen su ronda de consultas con los principales líderes de la oposición a su Gobierno. Balladur les ha adelantado que el próximo miércoles anunciará "medidas no demasiado agradables" para combatir el déficit presupuestario y los "agujeros" en el sistema de protección social que ha heredado de los socialistas.

Entre esas medidas figurarán un aumento de la Contribución Social Generalizada (un suplemento del impuesto sobre la renta instaurado en 1990 por el socialista Michel Rocard) y el alza de los impuestos sobre los combustibles, el alcohol y el tabaco.Este inminente incremento de la presión fiscal, la anunciada autonomía del Banco de Francia, la próxima reforma del código de la nacionalidad y el comienzo de la campaña presidencial de Jacques Chirac, han abierto las primeras fisuras de importancia en la coalición de centristas y gaullistas sobre la que se basa el Gobierno de Balladur. La llegada de los días de sangre, sudor y lágrimas pueden marchitar el estado de gracia del que disfruta el primer ministro.

Balladur recibió a Le Pen en Matignon, su residencia oficial, adonde ya han acudido Michel Rocard, entronizado jefe de la oposición socialista, el comunista Georges Marchais y los ecologistas Brice Lalonde, Antoine Waechter y Dominique Voynet.

Al término de la entrevista, Le Pen informó que había pedido a Balladur una reforma del sistema mayoritario vigente en las elecciones legislativas francesas. Pese a haber obtenido tres millones de votos el pasado marzo, el ultraderechista Frente Nacional no está representado en la nueva Asamblea Nacional. En la misma situación se encuentran los ecologistas, que obtuvieron dos millones de sufragios.

Le Pen calificó a Balladur de hombre "muy cortés" y aseguró que comparte con él "algunos análisis sobre la grave situación de Francia y del mundo". El caudillo ultraderechista añadió que considera "insuficiente" la reforma del código de la nacionalidad que va a proponer Balladur. Esa reforma no suprime el llamado derecho de suelo, pero dificulta administrativamente la adquisición de la nacionalidad francesa, a los millones de hijos de inmigrantes nacidos en el territorio de este país. Le Pen desea la abolición pura y simple del derecho

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de abril de 1993.

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