Casi medio millón de mexicanos da su último adiós a Cantinflas
Casi medio millón de mexicanos se formó en las largas colas de que querían dar el último adiós a Cantinflas. Estas muestras de afecto lograron retrasar hasta ayer la incineración del cuerpo del popular cómico mexicano, fallecido el pasado martes a los 81 años a consecuencia de un cáncer de pulmón. Ayer al mediodía, Mario Moreno Reyes pudo ser enterrado junto a su mujer, la bailarina rusa Valentina Zuvareff -fallecida en 1966-, en el Panteón Español de México, al oeste de la capital mexicana.
"Él era un pobrecito como yo", decía el jueves un hombre que, con una botella de tequila en una mano y una foto de Cantinflas en la otra, fue a visitar la capilla ardiente instalada durante dos días en el teatro Jorge Negrete. "Si dejaran aquí el cuerpo vendría gente todos los días a verlo", decía otra mujer, acompañada por su marido taxista y sus hijos.
Barrenderos, bomberos, carteros, botones, maletillas, taxistas, limpiabotas y policías -personas en las que siempre se inspiró el cómico para sus parodias- esperaban su turno para ver por última vez al tierno y parlachín pelado mexicano, que comenzó su carrera a los 25 años en la carpa artística del padre de la que fuera su mujer y que siguió actuando hasta 1977, año en el realizó su último filme.


























































