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Decenas de miles de metalúrgicos toman Bonn contra el cierre de las acerías

Cerca de 100.000 trabajadores metalúrgicos de toda Alemania (75.000 según la policía) se concentraron ayer en Bonn para protestar contra el plan de reestructuración de las acerías, que supondrá la pérdida de, al menos, 40.000 puestos de trabajo. La IG Metall -el poderoso sindicato del sector que organizó la marcha de ayer- pide una conferencia a nivel nacional para discutir con el Gobierno y la patronal la estrategia para salir de una crisis que afecta a la industria pesada y salvar el máximo de empleos posible; pero el Gobierno del canciller Helmut Kohl se opone radicalmente a variar el plan establecido por la Comisión Europea.La concentración tuvo lugar en la explanada del Hofgarten, junto a la universidad, y transcurrió con el orden y la tranquilidad características del movimiento obrero alemán, en un ambiente más propio de una fiesta campestre que de una jornada reivindicativa. En el escenario desde el que hablaron los oradores se colocó un ataúd sobre el que estaba escrito: "la industria alemana del acero".

El ministro de Economía, el liberal Günter Rexrodt, rechazó de nuevo las demandas de los sindicatos de convocar una conferencia para tratar de los problemas del acero reafirmando que no se van a poder evitar los cierres ni las reducciones del la capacidad de producción. "Una conferencia sobre el acero no salvará ni un solo puesto de trabajo", afirmó. La postura intransigente del Gobierno se puso aún más en evidencia con unas declaraciones del canciller Kohl antes de partir hacia Washington, en las que acusó a los metalúrgicos del Ruhr de lamentarse en exceso por las reducciones de plantilla, cuando en la antigua Alemania Oriental la situación en el sector es infinitamente peor.

Lo cierto es que el Gobierno de Bonn está atado de pies y manos por las decisiones de la Comisión Europea. Bruselas considera que la CE debe reducir la producción de acero en 30 millones de toneladas a partir de los 132 millones de 1992. El problema es que de los 50.000 puestos de trabajo que se perderían, 40.000 están en Alemania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de marzo de 1993