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CARTAS AL DIRECTOR

Tiempos de racismo en Madrid

Tiempos de racismo en Madrid, una ciudad en la que nadie es racista. Plaza del Conde de Casal, un día de febrero, a las ocho de la tarde. La gente cruza el semáforo de la avenida del Mediterráneo-carretera de Valencia, siempre muy concurrido. De repente, un ruido seco, un coche aparece entre los peatones; afortunadamente, aunque parece que alguno ha sido golpeado, todo queda en un susto.La gente, muy excitada, grita, insulta, rodea al conductor, que permanece inmóvil dentro del coche. De repente, éste arranca a toda velocidad. Los que le rodeaban se apartan como pueden. Entonces es cuando logro ver su cara: es una persona joven, pare, cía muy asustada. El guardia toma nota de la matrícula mientras un hombre se acerca para decírsela y añade, en un tono profundamente despectivo: "Era un negro asqueroso".

Mi indignación primera hacia el conductor, por el grave accidente que pudo ocasionar, se transforma poco a poco, sin saber cómo, en pena hacia él. No sé, creo que hasta la justicia va a ser más dura con él por la simple. diferencia de tener un color de piel distinto al mío. Dirán: "Provocó y encima huyó". Sí, provocó, pero en principio fue un accidente; huyó, sí, pero ¿quién no lo hubiera hecho en sus condiciones?, era una cuestión casi de supervivencia; era negro, sí, pero si no lo hubiera sido, ¿alguien habría dicho "era un blanco asqueroso"?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de marzo de 1993