Un centenar de niños con sida van al colegio en la Comunidad

Más de un centenar de niños portadores del sida están escolarizados en colegios y guarderías de la Comunidad, según los datos ofrecidos ayer en la Asamblea de Madrid por la diputada socialista Carmen Ferrero. El último informe epidemiológico de la Consejería de Salud refleja que de los 272 menores de 15 años infectados, más de la mitad tiene menos de dos años.

El Parlamento regional aprobó ayer de forma unánime desarrollar una campaña contra la marginación de los alumnos seropositivos y para informar a los miembros de la comunidad escolar de las medidas de prevención para evitar la extensión del sida.

Una cincuentena de niños seropositivos cursa estudios en centros de educación general básica y otros tantos asisten a clase en escuelas infantiles (preescolar y guarderías). En los centros de menores protegidos de la Comunidad de Madrid se encuentran otros 14 niños, según el citado informe de la Consejería de Salud. Por tramos, destaca que los mas pequeños -menos de dos años, aún sin escolarizar- son el grupo más numeroso (153). Y conforme aumenta la edad, el número de afectados disminuye: 64, entre dos y cinco años, y 49, de seis a doce.

Convivencia y contagio

El acuerdo parlamentario, adoptado ayer a iniciativa del Partido Popular, prevé la puesta en marcha de un programa de integración para los escolares portadores de anticuerpos del sida. Una enmienda introducida por Izquierda Unida garantiza también que se respetará "la confidencialidad sobre la situación de las personas afectadas". En el fondo, se trata de recordar a profesores, padres y alumnos que la convivencia en la escuela no implica riesgo de contagio del sida.Hasta ahora, los continuos casos de rechazo en los colegios a los niños seropositivos en otras regiones apenas han tenido traducción en Madrid, donde estudian cuatro de cada diez alumnos del territorio educativo estatal (descontadas las comunidades con competencias en educación). Tan sólo en septiembre de 1989 tuvo repercusión la marginación de una niña de cuatro años en un colegio público del municipio de Campo Real (2.000 habitantes, 33 kilómetros al este de la capital). La pequeña, que asistía a su primer día de clase, vio cómo sus 50 compañeros de preescolar eran sacados del aula por sus padres.

En aquella ocasión la comunidad escolar tuvo que pasar por una terapia de grupo. Dos semanas de charlas de expertos sanitarios convencieron a los padres de que aceptaran llevar a sus hijos a la misma clase de la pequeña seropositiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de marzo de 1993.